El error de Alemania que España está a punto de repetir con el Golfo
En enero de 2026, en Davos, el ministro de Economía saudí, Faisal al-Ibrahim, anunció algo que apenas fue noticia en España: el mayor fondo soberano del mundo (el Public Investment Fund, con 925.000 millones de dólares en activos) estaba cambiando de estrategia. Ya no buscaba ejecutar megaproyectos propios. Buscaba socios privados internacionales con capacidad de crear valor permanente dentro de la economía saudí. Arabia Saudí, en otras palabras, había dejado de necesitar que le vendiéramos cosas, y había empezado a seleccionar con quién construye el siguiente capítulo de su economía.
Ese cambio de paradigma tiene consecuencias directas para España que todavía no han entrado en ningún análisis público. Y la ventana para actuar no es indefinida: la tercera fase de Vision 2030, iniciada en 2026, es cuando los socios estratégicos se eligen. Los que no estén dentro del diseño al comenzar el ciclo serán proveedores con contrato cuando termine.
Lo que Vision 2030 era, y lo que es ahora
Cuando Mohamed bin Salman presentó Vision 2030 en 2016, el mundo lo leyó como un plan de diversificación económica, centrado en reducir la dependencia del petróleo, abrir el turismo, construir infraestructura y modernizar la sociedad. No estaba equivocado, pero era una lectura incompleta.
Lo que Arabia Saudí estaba ejecutando era algo más ambicioso: la conversión sistemática de renta fósil (finita, volátil, políticamente costosa ) en poder estructural permanente. Capital, tecnología, presencia en sectores estratégicos globales, vínculos institucionales con los países que van a liderar la economía del siglo XXI… el petróleo como trampolín, no como destino.
A mediados de 2026, esa transformación muestra resultados tangibles. La economía no petrolera representa ya más del 55% del PIB real saudí, con un crecimiento medio del 5 al 10% anual en los últimos cinco años. El PIF invirtió 170.000 millones de euros en proyectos entre 2021 y 2025. Arabia Saudí tiene comprometida la Expo 2030 y el Mundial FIFA 2034. Es decir, un país que está reclutando capital, talento y socios industriales con una disciplina que no tiene precedente en su historia económica reciente.
La tercera fase de Vision 2030 es la más exigente, porque presenta menos inauguraciones, y más resultados. El Estado se retira de la ejecución directa y transfiere........
