El empleo mejora, pero los salarios empeoran |
España cada día me recuerda más a la película El show de Truman. El país se dirige desde Moncloa, dirigido en exclusiva por Pedro Sánchez, y el resto somos figurantes, incluidos sus ministros y sus compañeros de partido del Comité Federal del PSOE. Este lunes, la Seguridad Social publicó un dato de empleo que fue muy positivo y todo se condiciona para que el presidente pueda hacer un vídeo para las redes sociales. Se saltaron el embargo de la nueva camiseta de la Selección española y alguien se la imprimió con el número 22 en la espalda.
A las 8 de la mañana me desperté y vi un tuit del presidente poniendo 22, que no entendí; luego vi el vídeo y entendí que yo también era un figurante. Realmente no hay 22 millones de afiliados; yo tengo una nómina y soy autónomo y aparezco dos veces en la estadística, pero da igual, todo lo condiciona el vídeo para las redes sociales. Realmente, en marzo hubo 21,8 millones de afiliaciones, pero como eso quedaría mal en la camiseta, usaron los datos corregidos por estacionalidad y sacaron al ministro de Economía a explicar en los medios los modelos estadísticos que utilizamos los economistas para analizar tendencias. Pero la realidad es que el ministro de Economía es Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo es un figurante.
En febrero se crearon unos 45.000 empleos, un buen dato próximo al promedio del último año. Tiene mucho mérito que la economía española siga creciendo con toda Europa estancada. Pero en marzo se crearon 80.000 empleos y es un dato anormalmente bueno. Puede haber algún cambio en los datos de corrección de estacionalidad, como sucedió con José Luis Escrivá siendo ministro. Inmediatamente fui a comprobar los datos de Funcas, usan sus propios modelos y son muy fiables, y el dato era superior a 70.000 empleos y también anormalmente bueno.
Yo soy profesor de teoría económica y lo que enseñamos es que, cuando sube bruscamente el precio del petróleo y el gas, sube la inflación, disminuyen los salarios reales y los márgenes empresariales y eso afecta negativamente al empleo.
¿Cómo es posible que marzo fuera el mejor dato de creación de empleo de los tres últimos años? Empiezo a mirar los datos por sectores, la Seguridad Social los da también corregidos por estacionalidad, y empiezo a ver cosas muy raras. Me fijo en la agricultura y la construcción, sectores donde la economía informal es más relevante, y el dato es extraordinariamente bueno en ambos, y empiezo a pensar que estamos ante un dato anómalo. La construcción destruyó 2.000 empleos en febrero y creó 3.000 empleos en enero. ¿Qué ha pasado en marzo para crear 11.500, la mayor creación de empleo en ese sector en muchos años?
Empiezo a pensar que seguramente los datos de empleo están distorsionados por la regularización de inmigrantes que el Gobierno ha anunciado y entonces empiezo a preocuparme. Este martes leí en El Confidencial que las afiliaciones de inmigrantes han aumentado un 30% en dos años. No hay precedentes en ningún país de crecimientos de población y empleo inmigrante de esa intensidad. Menos en un país que tiene un grave problema de escasez de vivienda para alojarles. Y empiezo a pensar el disparate de modelo económico entrópico que tiene España para que el presidente siga en Moncloa haciendo vídeos para redes sociales. El domingo en El Confidencial, Javier Jorrín analizó los datos de salario por hora comparados con Europa y me dio un escalofrío. El salario en España es un 30% inferior al promedio europeo, un 40% inferior al de un alemán y la mitad del de un francés. Y, lo más preocupante, la brecha ha aumentado desde la pandemia y sigue aumentando cada año.
Pero en 'El show de Truman' nos cuentan que España va bien y que estamos mejor preparados para afrontar la guerra y la crisis energética
Pero en El show de Truman nos cuentan que España va bien y que estamos mejor preparados para afrontar la guerra y la crisis energética que nuestros socios europeos. Si el petróleo vale lo mismo en todo el mundo y nuestro salario es muy inferior al de un alemán o un francés, nosotros, en términos relativos, nos vamos a empobrecer más que ellos en esta crisis.
Antes de Semana Santa, el presidente remodeló el Gobierno y El show de Truman nos contó a los ciudadanos figurantes que era un equipo económico tecnócrata. La primera decisión del nuevo vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, fue solicitar un impuesto extraordinario a las energéticas a la Comisión Europea, una medida que perfectamente podría haber solicitado Yolanda Díaz o Pablo Iglesias cuando fue vicepresidente. El impuesto sobre sociedades ya es proporcional y, cuando suben los beneficios, las empresas tienen que pagar más. El mayor beneficiado de la crisis energética es el Estado, que ha aumentado aproximadamente un 30% la recaudación del impuesto de hidrocarburos en marzo. Pero el Presidente seguramente pronto publicará un vídeo diciendo que la inflación que nos empobrece a los españoles no es culpa de la guerra, es culpa de las empresas que son malas.
El presidente en El show de Truman hará otro vídeo y dirá que es muy verde y muy sostenible. Pero el impuesto extraordinario sería como el de 2022 e incluirá también a las empresas que producen con energías renovables, que son claves en la transición energética para electrificar y reducir nuestra dependencia del gas y del petróleo. Si la crisis continúa y el BCE decide subir los tipos, como ya ha advertido en su última reunión de marzo, entonces el presidente y sus figurantes culparán al BCE y a los bancos de todos nuestros males, como ya sucedió en 2022 en la crisis del gas provocada por la guerra de Ucrania.
Y ya para acabar mi pesadilla, leo de nuevo a Jorrín contarnos el informe de la Intervención del Estado, diciéndonos que Pedro Sánchez en 2025 modificó 120.000 millones de euros del presupuesto, uno de cada tres euros de gasto que ejecutó, sin ningún tipo de control del Parlamento. Desde 1975, que murió Franco, nunca en la historia había sucedido esta anormalidad democrática de extrema gravedad.
En la película una chica se enamora de Truman y le cuenta la verdad. Yo haré ese papel por amor a mi país y por respeto a todos los españoles que pagamos los vídeos del presidente con nuestros impuestos. España es un país que vive a crédito desde 2007 y que necesita emitir 300.000 millones de euros de deuda pública cada año para pagar las pensiones, los sueldos de los funcionarios, incluidos los que hacen los vídeos del presidente.
Los inversores internacionales están fuera de El show de Truman, no siguen las redes sociales y se informan leyendo informes serios como los de la Intervención General del Estado. Donald Trump ha asustado a esos inversores con su show de Truman en redes, igual que el de Pedro Sánchez. Ha empezado una crisis en el mercado de deuda privada global y, si Trump no para esta locura y baja rápido el precio del petróleo, se puede expandir y llegar a los mercados de deuda pública de países altamente endeudados como España. Si eso sucede, nadie confiará en un país dirigido como El show de Truman, con un Gobierno en precario, sin apoyos parlamentarios y que hace fraude de ley cada día modificando un presupuesto que se aprobó hace tres años.