Dos mil años de historia económica desde la Resurrección de Jesucristo |
Hoy los cristianos celebramos que resucitó Jesucristo y voy a aprovechar las series históricas de población y renta por habitante que desarrolló el historiador Angus Maddison para resumir la historia económica de lo que se ha denominado civilización occidental, en clave española. Lo primero que destaca en los datos es que el mayor desarrollo humano, cuando vivió Jesucristo, era en Asia. Roma se había creado 750 años antes por Rómulo y Remo y, el año uno, era la capital del imperio y la península itálica tenía unos 8 millones de habitantes. Ese año la India tenía 75 millones de habitantes y China unos 59 millones.
Jesús de Nazaret llega a Jerusalén para celebrar la Pesaj, la Pascua Judía, festividad por la liberación del pueblo judío de Egipto, con sus discípulos en el Monte de los Olivos. Cuando uno visita Jerusalén hoy, le sorprende lo cerca que está toda la historia. Frente al actual Muro de las Lamentaciones, antiguo Templo de Salomón que fue destruido y reconstruido de nuevo, hay un mirador desde el que se ve el Monte de los Olivos al fondo, detrás de la que hoy es una de las grandes mezquitas islámicas, que entonces aún no había nacido Mahoma y no existía. El sepulcro donde enterraron a Jesús está a unos 300 metros y, junto al mirador, está la primera iglesia cristiana construida en la ciudad por unos monjes armenios. En menos de un kilómetro cuadrado está el origen de las tres grandes religiones monoteístas actuales. La gran expansión del cristianismo llegó con el emperador Constantino en 353, cuando prohíbe crucificar, empalar y quemar cristianos en el Coliseo para disfrute de los ciudadanos romanos.
España era una provincia romana en aquella época y había unos 4,5 millones de habitantes, sumando Portugal, que formaba parte de Hispania, tierra de conejos. Esa misma población tenía Egipto, Irán, entonces imperio Persa, y Grecia 2 millones. Destacaba Turquía en la zona con 8 millones de habitantes; Túnez, antigua Cartago, tenía tan solo 800 habitantes, población similar a la que tenían Estados Unidos o Reino Unido. En América, México tenía unos 2 millones de habitantes y, en Europa, Francia 5 millones, similar a Hispania, y Alemania 3 millones.
Si ya era difícil medir la población en esa época, imagina el PIB. Maddison usó una estimación con la producción de metales de la época, que sí estaba medida, pero es poco precisa, y lo hizo para muy pocos países en el año uno. Roma tenía una renta por habitante próxima a 1.400 dólares actuales y el resto de países oscilaban entre un 20% y un 30% menos. España era de las zonas más pobres medidas de la época, con unos 800 dólares, unos 2 dólares diarios, lo que hoy se consideraría pobreza extrema.
Además, la renta estaba muy mal distribuida. En Roma había tres estratos sociales: ciudadanos romanos, legionarios y esclavos. Esta Semana Santa estuve en Roma y, en el Foro Romano, se distinguía dónde vivían los patricios, la nobleza, y el resto de ciudadanos, y pude imaginar en qué condiciones vivían los esclavos. El modelo económico de Roma se basaba en su expansión, ya que necesitaban esclavos como mano de obra para producir y generar renta que solo disfrutaban los ciudadanos romanos y su ejército. Cuando el Imperio frenó su expansión, dejó de crecer económicamente, tuvo crisis fiscales y problemas para defender sus fronteras y cayó, aunque más de 1.000 después de la fundación de Roma.
En el año 711, las tropas musulmanas cruzaron el estrecho de Gibraltar y, en solo tres años, conquistaron buena parte de la península ibérica. La causa principal de la escasa resistencia fue la pobre estructura social de los visigodos, que habían mantenido el modelo romano de servidumbre. En el año 1.000, en las series de Maddison solo hay disponible población y era similar a la del año uno. No hay datos de renta por habitante de esa época, pero se puede deducir, por el escaso crecimiento de la población, que el desarrollo económico fue inexistente.
Los astures, que posteriormente fue el Reino de León, iniciaron la repoblación de la Península Ibérica, que terminó con éxito en 1492 con la toma de Granada. Los vascones pactaron con los romanos; los cántabros se resistieron, pero fueron derrotados por Augusto, y en Asturias y el interior de Galicia, seguramente por falta de interés de Roma, se conservó la cultura celta, que tenía una estructura social en los castros más fuerte y que resistió durante el periodo visigodo. En 1500, España ya tenía 7 millones de habitantes; la población se había casi doblado desde el año 1000, aunque la renta por habitante era inferior a la de nuestros vecinos europeos.
España se benefició de la tecnología que traían los diferentes conquistadores. Roma trajo las calzadas romanas, el olivo, el arado y la canalización del agua en regadíos y alcantarillas. Eso supuso un fuerte aumento de la productividad, producción por trabajador, que es la variable que determina la renta por habitante, los salarios y el nivel de vida. El arado árabe aumentó un 30% la productividad que el romano y se avanzó mucho en ese periodo en gestión de aguas y regadíos. Un terreno con regadío puede aumentar hasta por diez veces la producción de uno de secano.
En el año 1000, Córdoba ya era la capital del Califato y era una de las grandes ciudades del mundo occidental, con más de 300.000 habitantes. Al Ándalus fue un centro del conocimiento y la tecnología. Aquí se desarrolló el sistema métrico decimal, incorporando el cero. ¿Te imaginas tener hoy una tarjeta de crédito de 16 dígitos con números romanos? o ¿no tener sistemas binarios informáticos y de inteligencia artificial desarrollados con combinatorias de ceros y unos? También hubo grandes avances en astrología, medicina, etcétera. Córdoba ya era un centro artesano donde destacaban las joyas y el textil, principalmente el que se elaboraba con seda.
Castilla nació como un condado, se convirtió en reino y fue determinante en la repoblación de España y después en la conquista de América. La causa principal es que los nobles castellanos compartían la propiedad del suelo con sus vasallos en las conquistas y eran mucho más despiadados en las batallas. La mayoría de la actual nobleza castellana y americana tiene su origen en mercenarios que luchaban por conquistar territorios. Las guerras consumen recursos que limitan el desarrollo económico, Donald Trump no debió estudiar esto en la universidad, y eso ayuda a explicar el escaso avance de la renta por habitante en España durante la Edad Media. Además, aquí se dio excesivo poder a la Mesta y los productores de lana sobre los agricultores, y eso limitó el desarrollo económico. Castilla producía la lana que compraban en Flandes para hacer la ropa que comprábamos después los españoles. Bélgica y Países Bajos tenían la mayor renta por habitante del mundo en 1500 y era casi el doble que España.
Castilla inventó la banca y las finanzas modernas. Los primeros mercados organizados de capitales del mundo fueron en Medina del Campo, Tordesillas, Medina de Rioseco y Villalón; esta Semana Santa visité los cuatro y aún se nota el poder económico de la época. Las guerras necesitan mucho gasto y mucha financiación, como está descubriendo ahora Donald Trump, y eso obligó al desarrollo de un potente sistema financiero, liderado por los judíos sefardíes que fueron expulsados de España en 1492.
En 1486, un marinero supuestamente italiano llamado Cristóbal Colón llegó a Alcalá de Henares, antigua Complutvm romana, para reunirse con Isabel la Católica y el cardenal Cisneros. Castilla decidió financiar su viaje, poniendo las joyas de la corona de garantía para que los judíos sefardíes pusieran la gran cantidad de dinero necesaria que no había conseguido en ningún otro lugar. Colón y sus marineros se jugaban la vida en un viaje desconocido a éxito y funcionó, algo similar al éxito de Castilla en la repoblación. Los economistas seguimos dando hoy una importancia determinante al diseño de incentivos para explicar los fenómenos económicos.
El esplendor de la economía española en los 50 años siguientes fue espectacular: aumentó un 60% la renta por habitante, superamos a Alemania y a Francia y nos acercamos significativamente a Bélgica y Holanda. La causa fue el desarrollo del conocimiento, la tecnología y la productividad. En 1500, el cardenal Cisneros inauguró el Campus de Alcalá, que concentraba a todos los conventos en un mismo lugar, y los monjes se especializaban en una materia. Por el actual Paraninfo de Alcalá, donde hoy se da el Premio Cervantes, pasó la élite intelectual del Siglo de oro. Ese modelo de universidad moderna se replicó en toda América y hoy las universidades denominadas católicas siguen siendo las más prestigiosas en sus países. Sin duda, la gran aportación de España en América para su desarrollo económico, junto a la lengua. En 1500, México tenía una población de 7 millones de habitantes, similar a España; Perú, de 4 millones, y Brasil, solo un millón.
En 1550, España comenzó un declive económico y no recuperó su nivel de renta por habitante hasta el siglo XIX, casi 300 años después. La causa principal fueron las guerras, principalmente para defender la religión católica en las revueltas protestantes, y las crisis fiscales asociadas. En 1555, Carlos V se vio obligado a abdicar por su incapacidad para devolver sus deudas. En 1525 ya se creó un mercado secundario de deuda pública en Medina del Campo para renegociar las deudas públicas. Se cambiaban letras del tesoro a un año por bonos hasta 5 años y ya se ponían tipos de interés explícitos, saltándose las leyes de usura de la época. Los países grandes, España lo era entonces, nunca incumplen las leyes, simplemente las cambian.
España es el país del mundo que más reestructuraciones de deuda pública ha hecho, unas 200, según el historiador económico Francisco Comín. El mayor declive se produjo en la revolución industrial, ya que España apenas tuvo desarrollo de su industria. En 1550, la renta por habitante de España e Inglaterra era similar y, durante la revolución industrial, los ingleses triplicaban la renta de los españoles. En 1622, Quevedo escribió unos versos "Al mal Gobierno de Felipe V" cuando los ingleses, con el apoyo de los persas, ocuparon el actual estrecho de Ormuz, que controlaba España y que era una de las principales aduanas que controlaba todo el comercio con Asia y que suponía muchos ingresos para el Estado. Luego llegó la ocupación napoleónica, los virreinatos americanos se rebelaron contra los franceses y se independizaron.
Francia e Inglaterra sustituyeron al imperio español en el liderazgo de Occidente; China e India, en 1500, ya superaban los 100 millones de habitantes y concentraban la mayor parte del PIB mundial. China y la India tampoco incorporaron la tecnología de la revolución industrial y entraron en un declive económico que les duró hasta hace unos 50 años. Hoy lideran tecnología en muchos sectores, son potencias industriales y han mejorado significativamente su renta por habitante, aunque siguen muy lejos de Occidente. Luego llegó la Ilustración, la independencia de EEUU, este año es el 250 aniversario, y en la Segunda Guerra Mundial pasaron a ser el nuevo líder mundial hasta hoy. Antes, en 1880, EEUU ya había superado a Inglaterra en renta por habitante y, de nuevo, la razón es el conocimiento y la tecnología. Como dijo Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, no perdimos Cuba por tener peores soldados, teníamos peores ingenieros. Tras perder Cuba y Filipinas, España tuvo su enésima crisis de deuda pública y Raimundo Fernández Villaverde, ministro de Hacienda de la época, creó el registro mercantil para poder cobrar el precedente del impuesto de sociedades para poder devolver las deudas.
España tuvo un milagro económico que comenzó en 1959 con el Plan de Estabilización. Optamos por la libertad económica, eliminamos aranceles y proteccionismo para que nuestras empresas crecieran y crearan empleo compitiendo. Nos acercamos a Europa con la Transición y la Constitución y entramos en el euro en 1998, consiguiendo una moneda estable y bajos tipos de interés. Gracias a eso nos hemos acercado en renta por habitante a nuestros socios europeos de nuevo, como en 1550, pero seguimos muy lejos de la renta por habitante de los estadounidenses. España conquistó California, Florida y Nuevo México; hoy hay casi 70 millones de hispanos en EEUU que hablan español y que generan mucho más PIB que todos los españoles juntos.
De nuevo estamos con alto nivel de deuda pública, similar a la de 1898, y cada año necesitamos emitir unos 300.000 millones de deuda, un 40% de nuestros ingresos públicos. Nos salva estar en el euro y financiar esa deuda a tipos bajos, pero cuando el euro está en cuestión, como sucedió en 2011, o suben mucho los tipos de interés por la inflación, como puede suceder ahora con la guerra del Golfo, tenemos problemas para financiarnos y entramos en crisis. España fue muy eficaz desde 1960 en atraer fábricas europeas aprovechando nuestros bajos salarios. Desde que subimos nuestros salarios y nos acercamos a los europeos, dejamos de converger en renta por habitante. Y el principal hándicap para el desarrollo económico en España es el escaso porcentaje de empresas innovadoras que tienen capacidad para desarrollar proyectos de inversión rentables en un entorno competitivo global, las que el economista Joseph Schumpeter nos enseñó que causan la destrucción creativa de la innovación tecnológica. Aun así, estamos en el lugar bueno del mundo para hacer negocios, tenemos buen nivel de capital humano y físico, tipos de interés bajos que favorecen la inversión y disfrutamos de una renta por habitante superior al promedio mundial, aunque muy mal repartida y con muchos españoles cabreados porque no mejoran su nivel de renta desde hace 20 años y sus salarios no les dan para poder independizarse y tener una vivienda en propiedad o en alquiler.