¿Vivirán mis hijos peor que yo? |
Esta semana el profesor Ismael Sanz, uno de los mejores académicos en economía de la educación en España, me invitó, junto a Cándido Méndez, a dar una charla en su clase de economía española a los alumnos de tercero de administración de empresas de la Universidad Rey Juan Carlos, en su campus de Móstoles. En la charla estaba Cándido, que nació en 1952 y podría ser mi padre; estaba yo, con 54 años, que gracias a todo lo que consiguió Cándido y su generación pude romper mi techo de cristal y estudiar en la universidad, algo poco probable al no tener ningún precedente en una familia con dificultades para llegar a fin de mes; y los alumnos, con unos 20 años, de la edad de mi hija mayor, que se forman ahora con dinero de mis impuestos para que progresen y el día de mañana pagarán mi pensión.
Cándido les contó cómo hubo que recomponer la negociación colectiva en España. Franco la reventó prohibiendo los sindicatos de clase y creando el sindicato vertical, que suplantaba también a la patronal, con una herencia endemoniada a su muerte en una crisis energética donde el precio del petróleo se multiplicó por 17 veces entre 1973 y 1980, la inflación en España llegó al 27% en 1977 y la tasa de paro que superó el 20% por primera vez en nuestra historia. También les contó que formaba parte del equipo de UGT que negoció con la patronal en 1980 el primer Acuerdo Marco Interconfederal, en el que acordaron fijar salarios sobre inflación prevista futura y no pasada. Ese acuerdo fue clave para frenar la espiral inflacionistas y la estanflación que impedía que las empresas tuvieran rentabilidad en sus inversiones y era la causa de la elevada tasa de paro.
Al acabar, un alumno nos preguntó por qué ellos son la primera generación de las tres que estábamos en la clase que iba a vivir peor que sus padres. Fui bastante duro con él, le dije que eso no era cierto y que su probabilidad incondicional de vivir mejor que yo era mucho mayor, pero la probabilidad condicional sólo la determinaría él. Yo salí de la universidad en 1996 con la tasa de paro en el 22% y había exceso de oferta de mano de obra hasta para repartir pizzas con moto. Mi tía Marisi y mi tía Choli vivían en Móstoles, yo iba de niño allí y no sólo no había universidad, entre Móstoles y Alcorcón, donde ahora está la universidad, sólo había campo. Yo vi construir la autovía de Extremadura, antes sólo había una carretera de un carril para llegar a Madrid y había unos atascos infernales. Yo vi........