¿Cuánto durará la guerra de Irán? |
Esta es la pregunta que nadie sabe y que pone tan nerviosos a los inversores internacionales. La semana pasada, la reacción de los mercados tras la intervención de EEUU en Irán fue mínima y el precio del crudo apenas subió a 70 dólares el barril el lunes después del ataque. Este lunes el precio del crudo registró su segunda mayor variación en un día. Cerró el pasado viernes próximo a 90 dólares. Con un día muy volátil, abrió en el mercado asiático el lunes, alcanzando niveles cercanos a 120 dólares, y se desplomó de nuevo por debajo de 90 dólares al cierre de EEUU.
¿Qué pasó? El lunes y el martes tuve numerosas llamadas de medios para explicar qué pasaba en el mercado y, paradójicamente, el problema es que no había mercado. Desde hace miles de años, cuando hay humanos que quieren comprar algo y otros que quieren venderlo, solo tienen que ponerse de acuerdo en el precio para que haya mercado. Desde hace menos de un siglo, los economistas hemos comenzado a usar las expectativas y la teoría de la probabilidad para explicar estas dinámicas.
El comprador siempre quiere comprar barato y el vendedor quiere vender muy caro, pero para que haya transacción y equilibrio en el mercado, el precio debe ser el mismo. Para llegar al equilibrio pasan muchas cosas y hay múltiples equilibrios a lo largo del día. Los mercados financieros y de materias primas son hoy organizados, están digitalizados, son muy profundos y cada día hay miles de transacciones para que en los medios hablen del precio del petróleo o de cualquier otro bien o activo financiero.
Los mercados siguen dinámicas no lineales con caos determinístico. Eso implica niveles de volatilidad razonables a los que los intervinientes en ese mercado se acostumbran a operar, con patrones de comportamiento más o menos regulares para tomar decisiones. Pero en días como el del pasado lunes, el caos es no determinístico y muchos operadores dejan de operar ante los niveles tan altos de volatilidad. Este comportamiento se parece mucho al de la naturaleza y no es casual que en los mercados se suela cumplir la razón de Fibonacci, un matemático italiano del siglo XIII, que también se cumple, por ejemplo, en las mareas.
Las mareas nunca son regulares, pero sus variaciones suelen ser razonables para que los pescadores salgan a faenar. Pero cuando llega una dana, huracán o tifón —da igual cómo lo llames—, los barcos se quedan en puerto y se construyen diques para protegerles. Yo he dedicado muchos años de mi vida a estudiar y analizar estas dinámicas y lo único que sé con certeza es que son impredecibles. La Agencia de Meteorología usa modelos que le permiten predecir razonablemente bien la mayoría de los días, pero el día de la dana de Valencia anticipó que caerían unos 120 litros por metro cuadrado, pero cayeron 800 litros y fuera de........