Nunca fue Franco, siempre fue España
Los vascos somos víctimas de nosotros mismos y de un terrible malentendido histórico según el cual la organización terrorista ETA fue una reacción al régimen franquista. Una parte de la izquierda española y el nacionalismo vasco se han sentido mucho más cómodos con esa falsedad que con la realidad. La banda ETA (Euskadi Ta Askatasuna) surgió contra la españolidad de los territorios vascos (en los que se incluye, en sus tesis, también Navarra), en coherencia con el disparatado volquete de prejuicios racistas y confesionales de Sabino Arana, en cuya figura y obra se reconoce todo el abertzalismo, sea el burgués del PNV, sea el radical de EH Bildu.
En los años sesenta, jóvenes de estirpes nacionalistas impugnaron el pancismo de sus padres ante la españolización del País Vasco (y es que Franco trató de lujo a la economía vasca, reprimiendo, a cambio, el idioma y el sistema institucional propio) y fundaron ETA, influidos también por los movimientos de liberación nacional de entonces, arraigados en países coloniales y poscoloniales.
La 'liberación' que la organización propugnaba no impugnaba solo ni principalmente el franquismo, que también, sino la españolidad de Euskadi. Se trataba, en consecuencia, de un movimiento secesionista que apostaba por la identidad cultural e idiomática de los territorios vascos, contraponiéndola a la española. Creían los fundadores de ETA que eran 'progresistas' y contemporáneos, pero todas sus remisiones terminaban en el espacio de la mitología improbable del inventado y pertinaz nacionalismo excluyente del 'aranismo'. Porque la historia de las 'provincias exentas', la 'hidalguía' de los vizcaínos y otras........
