Cuando se desacredita a la prensa, pierde la democracia
La libertad de prensa no desaparece de un día para otro. Se erosiona cuando se instala la idea de que el periodismo crítico es un problema y no una garantía democrática. Cuando desde el poder se señala a los medios que publican informaciones incómodas o se desacredita a los periodistas que fiscalizan a quienes gobiernan, no solo se ataca a la prensa: se debilita el derecho de los ciudadanos a estar informados.
En España, esta dinámica se ha normalizado en los últimos años desde las más altas instancias del Gobierno de Pedro Sánchez. La descalificación de cabeceras críticas, el cuestionamiento de quienes investigan asuntos incómodos o la división de los medios entre afines y adversarios han contribuido a generar un clima preocupante. La crítica política forma parte del debate democrático; el señalamiento sistemático de la prensa desde el poder institucional no.
El último episodio conocido resulta especialmente grave. Como reveló precisamente El Confidencial, el Ministerio del Interior elaboró un........
