Sobre dejar un legado |
A determinada edad, cuando se ha recorrido un largo trecho en la vida, no es extraño que se piense dejar un legado. Legado quiere decir recibir un determinado bien. Y se recibe por ley, testificando qué es lo que se dona. Generalmente, se utiliza en transferencias materiales; es el caso de los testamentos. Pero se le puede dar un significado mas amplio. Por ejemplo, dejar para la posteridad bienes culturales aparentemente intangibles.
Supongamos un abuelo que relata a su nieto lo que le sucedio tiempo atrás y este no lo sabe. No hay que verlo como el tipico rollo o batalla que le cuenta el mayor al menor. Le puede transmitir, por el contrario, un conjunto de conocimientos que le serán muy utiles en la vida. O de anecdotas y experiencias que le serviran para entender lo que hoy le sucede. Todo ello puede hacerse por medio de la palabra, de escritos o a través de cualquier otro medio.
Se dice que una generacion recibe el legado de la anterior. Es lo que afirmaba el sociólogo Comte al decir que cabalgamos a hombros de los muertos
Es obvio que la idea de legado suele tener un significado mas amplio. Así, se dice que una generacion recibe el legado de la anterior. Es lo que afirmaba el sociólogo Comte cuando aseguraba que cabalgamos a hombros de los muertos. Pero no está de más circunscribir el concepto de legado a los individuos concretos. Cada uno sabrá que es lo que puede aportar a otros.
Lo que sé es que el legado tiene una parte moral y otra de placer. Es moral porque enseña, ofrece pautas para vivir mejor. Y es un placer porque quien lega se estira, se extiende y se exprime. O, si se quiere, se expresa. Mas allá de la informacion está el gusto por desdoblarse, hacer soñar con los recuerdos y conversar con satisfaccion. Quien tenga nietos que lo pruebe. Y si no, que lo haga con su novia.