Los canticos racistas del fútbol y Cataluña

Gritaban "musulmán el que no bote", con el torso desnudo, agitando bufandas y banderas, y aquella barbaridad festiva se convirtió en la mayor manifestación racista que ha existido en España. Pero no ha pasado nada. Ocurrió en Barcelona, en el campo de Cornellà-El Prat, en el partido de la selección española contra la de Egipto. Los cálculos policiales cifraron en 20.000 personas el número de espectadores que corearon el grito, la mitad del estadio, y ahora, dos semanas después, sólo la Federación Internacional de Futbol (FIFA) parece interesada en investigar qué sucedió y cómo pudo ocurrir. Las críticas y las preocupaciones políticas se apagaron a las pocas horas y de las investigaciones abiertas en España sólo conocemos que los Mossos D'Esquadra anunciaron una investigación y que el Ministerio de Igualdad anunció que iba a pedir a la Fiscalía que abriera un expediente ante la posible existencia de un delito de odio. Nada más se ha podido saber de esas investigaciones porque, ante la dimensión que alcanzó el cántico racista, lo aconsejable para los gobiernos de España y de Cataluña sea que todo se acabe olvidando, como si nunca hubiera sucedido. De hecho, lo primero que tendría que haber pasado, y no se produjo, es que se suspendiera de forma inmediata el partido de fútbol. Ni siquiera se difundieron por los videomarcadores las advertencias propias de estos incidentes hasta que llegó el descanso. Según la versión de la Federación........

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