Los abogados de la corrupción
Dime quién te representa y te diré qué pretendes. La sentencia del primer gran juicio contra el sanchismo, el que ha llevado a la cárcel a José Luis Ábalos y a su antiguo ayudante, Koldo García Izaguirre, está teniendo el efecto expansivo que pretendía el Tribunal Supremo: ahora ya saben los más de cien procesados que el camino más corto para evitar la cárcel es la colaboración con la Justicia. El Tribunal Supremo dedicó dos párrafos, fundamentales, para subrayar la motivación mayor de su sentencia: el enorme daño social que provoca la corrupción política en una democracia y, en consecuencia, la importancia de colaborar para acabar con esa lacra. Una sentencia como esa no se limita a señalar los hechos probados y asimilarlos a los delitos cometidos, sino que se adentra en algunos principios fundamentales de la filosofía del Derecho.
Y sí, es verdad, como dice el Tribunal Supremo, que este tipo de conductas no solo persiguen un beneficio económico ilícito, sino que además "socavan la legitimidad del sistema democrático" y provocan el descrédito institucional de toda la "arquitectura democrática del Estado". Por esa razón, se le concede un enorme valor a quienes, en vez de callar, se deciden a confesarlo todo. La sentencia hablaba del valor procesal de la "aportación realizada al descubrimiento de los delitos", pero fue mucho más claro el jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Alejandro Luzón, en su informe final del juicio: "Si queremos combatir la corrupción, debemos compensar de verdad a quienes salen y lo denuncian; de otra forma, se impondrá la ley del........
