El trabalenguas de María Jesús Montero
Entendamos que, para un candidato político desahuciado, las campañas de agitación se convierten en la única esperanza de supervivencia en las elecciones a las que se presenta. La única estrategia posible es la salvación del cable ardiendo. Por esa razón, y antes de comenzar a analizar nada, se impone un ejercicio de comprensión a la persona: muchas de las cosas que le estamos oyendo a María Jesús Montero en estos días, y las que todavía le oiremos cuando se acerquen más las elecciones andaluzas; todas ellas, aunque sean disparatadas, son fruto de la ansiedad que producen las encuestas. Sentado eso, vamos a la literalidad de la última propuesta de la vicepresidenta primera del Gobierno de Pedro Sánchez, ministra de Hacienda, vicesecretaria general del PSOE y candidata socialista a la Junta de Andalucía. (Es importante enumerar los cargos para que sepamos que todo lo que hace y dice un alto cargo de esta naturaleza está supervisado y pensado por decenas de personas, asesores y conmilitones).
Ha dicho María Jesús Montero: "Me comprometo a aprobar una Ley de Lenguas andaluzas si soy presidenta de la Junta de Andalucía". Ese ha sido el cable ardiendo al que nos referíamos antes y, como era previsible, la vicepresidenta se ha quemado las manos, aunque no será esto algo que le importe demasiado. Ni siquiera los intelectuales que siempre acuden al auxilio de sus referentes políticos podrán defenderla esta vez por la sencilla razón de que no existe una lengua andaluza y, por lo tanto, mucho menos se puede hablar de varias lenguas........
