¿Quién decidió meter a España en el Grupo de Puebla?

No sé cómo me habría sentido si, en 1969, Richard Nixon hubiera enviado a Madrid una bandada de helicópteros militares con la misión de bombardear a lo Apocalypse Now las instalaciones de defensa antiaérea, raptar a Franco para juzgarlo en Nueva York por delitos relativos a los intereses económicos de los Estados Unidos y dejar el mando del país al almirante Carrero y al aparato represor del régimen. Supongo que lo absurdo de la hipótesis condensaría la reacción en una sola palabra: perplejidad. Estamos tan malacostumbrados a verlo todo en términos de buenos y malos que no sabemos qué pensar cuando todos son malos.

Hemos deglutido una ración masiva de perplejidad y desconcierto ante lo sucedido en Venezuela; perplejidad travestida con predicciones supuestamente expertas pero en su mayoría temerarias, digresiones morales sobre el "deber ser" en las relaciones internacionales y discursos partidistas de carril, asociados a nuestra querella doméstica.

Como cualquiera, presiento que los sucesos de Caracas agregan una fuerte dosis de incertidumbre a ese país y que en ellos intervienen cuestiones geoestratégicas que trascienden la política de una república caribeña. Puesto que mi único vínculo con Venezuela es la defensa de la libertad, los derechos y el bienestar de sus ciudadanos, temo que nada de ello ha estado sobre la mesa en estos días. Confío en que Venezuela recupere la democracia, pero no será gracias a esta acción de Donald Trump. Atengámonos a los hechos y a los dichos tal como se han manifestado hasta ahora:

Más allá del desbordamiento emocional de las primeras horas, es un hecho objetivo que, tras la extracción de Nicolás Maduro, Venezuela sigue siendo una dictadura en manos de un gobierno criminal que controla todos los resortes del Estado sin que nada ni nadie se lo dispute de forma efectiva. No se ha liberado un solo preso político, los principales líderes de la oposición democrática siguen en el exilio o en la cárcel, los ocho millones de venezolanos que huyeron de la represión y/o de la miseria no pueden hacer planes para regresar pronto, se mantiene la censura en los medios y los escuadrones de la muerte que dirige el siniestro Diosdado Cabello siguen aterrorizando a la población. Ni los chavistas ni los antichavistas han salido a la calle: además del miedo, ellos también están perplejos y no sabrían si les toca celebrar o protestar.

Opinión

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Se diría que Maduro se había convertido en un estorbo para unos y otros, empezando por sus sicarios (algunos o algunas de los cuales parecen haber colaborado activamente en su captura). De momento, tras largas conversaciones con Marco Rubio, procónsul de Trump para América Latina, la flamante presidenta sustituta se ha puesto a disposición de Washington para lo que sea menester. "Ella comprende", dijo Trump. Si la Casa Blanca quiere un Gobierno títere en Caracas, el camino más corto es dar a Delcy Rodríguez y sus compadres la ocasión........

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