El precio de la inmigración

Alexis de Tocqueville, fascinado por la joven democracia estadounidense, mostró a comienzos del siglo XIX su preocupación por el posible ejercicio de una tiranía de la mayoría sobre la minoría, no ejecutada a través del poder de la ley y el castigo, sino mediante el más sutil instrumento del ostracismo social. Tocqueville se hacía eco del mismo temor expresado unos años después por Stuart Mill, para quien, una vez alcanzada la libertad política, el mayor riesgo para la libertad residía en la corrección política.

Cuando se analiza el fenómeno de la inmigración, creo que nuestra sociedad corre el riesgo de caer en los temores que tanto preocupaban a Tocqueville y a Stuart Mill. En las últimas décadas, las sociedades occidentales han tolerado flujos migratorios, flujos que, en el caso de EEUU, nación de inmigrantes, han sido muy intensos. El siglo XIX estuvo dominado sobre todo por la llegada de alemanes e irlandeses, y el XX, por italianos y latinoamericanos, especialmente provenientes de México. De hecho, la población hispana en EEUU genera hoy un PIB superior al de México o de España.

Con todo, asimilar inmigrantes resulta más fácil en una nación de inmigrantes que en un país cuyas raíces se remontan a una historia mucho más antigua. Así, Alemania o Francia han recibido intensos flujos migratorios de Turquía y de Argelia y su integración como "alemanes" o "franceses" ha resultado más problemática que la de, por ejemplo, asiático-americanos.

Como he escrito en el pasado, el PIB es consecuencia de multiplicar las horas trabajadas por la productividad por hora trabajada. Las primeras dependen en gran........

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