Cuando la ideología pretende imponerse a la ciencia

Publicaba este mismo diario el domingo 24 de mayo una tribuna de la diputada del PP Milagros Marcos Ortega bajo el título "Cuando la ideología se impone a la ley, el Estado de derecho se rompe" en la que la autora vertía algunas opiniones como absolutas verdades jurídicas. En ese empeño señalaba la gestión del lobo como ejemplo pragmático de ruptura del Estado de derecho, afirmando que se estaba produciendo un incumplimiento deliberado del ordenamiento jurídico nacional y europeo.

Se refería al proceso que el Ministerio para la Transición Ecológica ha venido desarrollando desde que el pasado junio de 2025 se conociera el censo de la especie, un censo que indica un estado de fragilidad demográfica, genética y de distribución del lobo que algunas comunidades autónomas llevan meses pretendiendo alterar con evaluaciones al alza e incluso infundadamente alarmistas. Unos meses antes, en marzo de 2025, el partido de la señora Marcos introdujo enmiendas durante la tramitación parlamentaria en la conocida como ley de desperdicio alimentario que dieron como resultado la desprotección del lobo ibérico. Sí, han leído bien, el lobo se desprotegió en España a través de una ley que nada tiene que ver con los lobos, ni con la biodiversidad. Es decir, se introdujo una cuestión ideológica, la inquina contra una especie, que es además una especie clave, en un marco legislativo que tendría que servir para evitar el desperdicio de alimentos. El Defensor del Pueblo recurrió estas modificaciones ante el Tribunal Constitucional.

En nuestro Estado de derecho la protección de las especies silvestres no es una cuestión ideológica, sino científica y jurídica, y precisamente por eso los mecanismos de control constitucional y judicial son garantía, no........

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