Alejandro Luzón: la dignidad de un fiscal del Estado
En medio de la inmundicia que envilece hasta la náusea a los anteriores gestores del Ministerio de Fomento, encausados por el caso Ábalos en el tal vez más patibulario juicio sobre corrupción vivido hasta la fecha por nuestra democracia, el fiscal Luzón, con la voz grave y cascada por los años de un veterano del foro, nos levantó el ánimo a muchos ciudadanos y puso las cosas en su sitio dejando a salvo la dignidad del Estado.
El acusador público –aludiendo expresamente a García de Enterría – nos advirtió de que el interés general que la Fiscalía tutela se había visto gravemente perjudicado a resultas de la acción dolosa de los imputados y nos recordó que su intervención procesal se atenía escrupulosamente al cometido que la Constitución le asigna como procura.
En ese sentido, es altamente significativo que el artículo 124 CE se refiera por dos veces en el mismo parágrafo al interés colectivo. Una reiteración que concuerda con el diseño definitivo que la Constitución efectúa de la Fiscalía como poder independiente, y no como el "órgano de relación entre el Gobierno y los órganos de la Administración de Justicia" que postulaba la redacción inicial del texto de la ponencia.
Una fórmula que también resulta coherente con las nuevas........
