Trump y Netanyahu, lo que esconde la arrogancia del poder fatuo

Ya advirtió Maquiavelo hace más de quinientos años que “a veces, lo que parece virtud, es causa de ruina”. El florentino, y a la luz de tan certero aserto, aconsejaba por eso al príncipe “estudiar historia, examinar las acciones de los hombres ilustres y ver cómo se han conducido en la guerra para conocer el por qué de sus victorias y de sus derrotas”.

Nadie conoce cómo acabará la aventura militar de Trump y Netanyahu en Oriente Medio, ni ellos mismos lo saben, lo que demuestra una gran improvisación y poco conocimiento de la historia, pero ya hay algunas certezas. La principal, la arrogancia del poder les ha llevado a ignorar el pasado, como aconsejaba Maquiavelo al príncipe. Desde luego que no porque EEUU e Israel, un país irreconocible adicto a la guerra desde la llegada de Netanyahu, no puedan derrotar al régimen de los ayatolás, el tiempo lo dirá, sino porque el coste va a ser extraordinario. Incluso en la victoria. No habrá paz nunca para Tel Aviv si insiste en la guerra como solución a los problemas con sus vecinos.

Hay otra certeza. La guerra, independientemente de sus resultados, ha hecho saltar por los aires los cimientos de lo que quedaba de los valores primigenios que dieron carta de naturaleza a ese orden internacional que la presidenta de la Comisión Europea, en su primera declaración, renunció a defender. Y esa es la peor noticia para las democracias, cuya fuerza, al menos desde la Carta de Naciones Unidas, ha estado basada, precisamente, en el poder blando que supone articular el conflicto social a través del consenso social y no de la fuerza bruta.

La arrogancia del poder les ha llevado a Trump y Netanyahu a ignorar el pasado, como aconsejaba Maquiavelo al príncipe

Es decir, justamente lo contrario que los sistemas autoritarios, cuya fuerza reside, precisamente, en el ejercicio del poder sin limitaciones ni restricciones normativas, y que ahora se sentirán legitimados por las democracias que renunciaron a sus principios. “Quien ayuda a otro a hacerse poderoso, causa su propia ruina”, ya advertía también Maquiavelo. Oxígeno para Moscú, Pekín y para todos los estados autoritarios.

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Este es, sin embargo, el camino que han emprendido Trump y Netanyahu en aras de sacar adelante la mayor reconfiguración de Oriente Medio desde la........

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