España no puede ir por libre en el concierto internacional |
El Gobierno de España está desarrollando una política exterior impropia de un país occidental. Influimos poco en Europa, estamos enfrentados con Estados Unidos e Israel y marcamos distancias dentro de la OTAN. Al mismo tiempo, nos alineamos con la izquierda iberoamericana (Lula da Silva, Sheinbaum, Petro) y nos aproximamos a China mientras tenemos descuidado el flanco sur del Mediterráneo.
Esta deriva de la política exterior se ha acelerado tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. El presidente estadounidense es un mandatario imprevisible, que desprecia el multilateralismo, que concibe el comercio internacional como un juego de suma cero (donde lo que un actor gana, otro lo pierde por fuerza), que no se atiene a los usos diplomáticos y que tiende al enfrentamiento directo no sólo con sus adversarios, sino también con sus supuestos aliados.
Frente a una figura tan controvertida, el presidente Sánchez ha visto la oportunidad de significarse en clave antagónica como adalid del progresismo y de la paz en el mundo, siempre situado en el lado correcto de la historia. Esa es la razón por la cual el Ejecutivo español se resiste a aumentar la inversión en defensa (a pesar del compromiso adquirido en el seno de la OTAN), al igual que ha prohibido el uso de las bases militares de........