¡Qué solos se quedan los muertos de la Guardia Civil! |
El 12 de octubre de 2000 se inauguró en Gijón la calle Irene Fernández Perera, en memoria de la primera mujer de la Guardia Civil asesinada por ETA. La madre agradeció el honor por perpetuar en una placa el recuerdo de su hija. Pero añadió que a la familia solo le quedaba "soledad y tristeza".
Viene a cuento recordar que, como Irene, más de doscientos compañeros suyos dieron su vida en defensa de la recién nacida democracia. Y de lo vivido durante aquella etapa negra de la reciente historia de España a uno le queda la sensación de, junto a otros tantos Policías Nacionales sin graduación, parecían muertos de segunda división.
Dolor físico causa la duda de si no estaremos en manos de un Gobierno insensible al luto por dos servidores del Estado. Me asaltó esa misma duda en febrero de 2024, cuando dos guardias civiles asesinados por los narcotraficantes en........