¿Es deseable tener superabundancia de bienes y servicios? |
Hay una creencia ampliamente extendida según la cual la satisfacción de todas nuestras necesidades materiales, aunque no garantice la felicidad no nos aleja de alcanzarla. La superabundancia de bienes y servicios a precios muy reducidos permitiría no solo aumentar sustancialmente nuestro nivel de consumo, sino también trabajar mucho menos. Esto implicaría un aumento sustancial del tiempo disponible para el ocio que podría dedicarse a actividades asociadas a la realización personal, intelectual, espiritual o afectiva. Ahora bien, esta superabundancia puede tener también efectos nocivos. Un exceso de tiempo libre plantea interrogantes fundamentales. No es casual que ya en la tradición bíblica se advirtiera de que las manos ociosas son terreno fértil para el mal. ¿Qué haremos con tanto tiempo libre? ¿Puede producir efectos psicológicos o sociales indeseables?
¿Es una utopía la superabundancia? ¿Es deseable alcanzarla? La Real Academia Española de la Lengua define "utopía" como una "ficción ideal de imposible realización". Centrémonos en las dos palabras clave: "ideal" e "imposible". En primer lugar, ¿es realmente imposible la superabundancia? En segundo lugar, ¿es ideal?
Conviene, antes de avanzar, distinguir tres conceptos que a menudo se confunden: placer, bienestar y sentido. El placer se asocia normalmente al consumo, al entretenimiento o a la gratificación sensorial; es intenso, pero transitorio. El bienestar supone seguridad material y confort. La superabundancia llevaría a maximizar ambos. El tercer concepto, el sentido, hace referencia a la percepción de que la propia vida tiene propósito, dirección y valor, incluso cuando no está asociada al placer inmediato ni al máximo confort. Una vida exigente puede ser profundamente significativa. Victor Frankl ha señalado que "quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier como". Este conocido psiquiatra austríaco, superviviente de campos de concentración nazis, defiende que lo que la historia sugiere es que es el sentido lo que posibilita una vida psicológicamente sana.
Nadie se atreve a fijar una fecha concreta, pero cada vez son más los científicos y economistas que sostienen que estamos cerca de conseguirlo. El factor decisivo es el extraordinario avance tecnológico, en particular el desarrollo de la inteligencia artificial.
Desde hace décadas, la tecnología permite que robots y máquinas sustituyan al ser humano en la producción de bienes. Basta observar una planta embotelladora, por ejemplo, en la que miles de botellas........