Spielberg cree en extraterrestres y Siri Hustvedt en fantasmas: el nivel |
Es agotador que a los escritores les pasen cosas y quieran contárnoslas. Agota porque no es que les abduzcan los extraterrestres o viajen a mundos mágicos o gobiernen siquiera países, peripecias en concreto que sería quizá interesante ver por escrito. Les suceden cosas normales, como que se les muere la madre. O que tienen hijos. O que sufren un accidente doméstico. Entonces nos lo cuentan como si eso no le hubiera pasado nunca a nadie en toda la Historia de la Humanidad y debiéramos comprar su libro dos veces para compensarles por el sofoco sufrido.
Siri Hustvedt es la viuda de Paul Auster y ya escribía libros antes de tener muertos sobre los que escribirlos. Ahora nos llega con window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Historias de fantasmas (Seix Barral), una chamarilería literaria de la que sólo está permitido decir que es un libro extraordinario. Se trata de un libro muy malo. Desde la primera página, un lector decente y adiestrado sabe que se mueve entre pacotilla y autocomplacencia: "Estoy viva. Mi marido, Paul Auster, está muerto. Murió el 30 de abril de 2004, a las 18.58 en la casa de Brooklyn donde ahora escribo estas palabras".
Así empieza la cosa. Empieza Siri hablando de ella, desde la perogrullada ontológica: no puede no estar viva mientras escribe que está viva. Luego cita a su marido, Paul, con apellido y todo, para que veamos que no se le ha muerto cualquier marido, sino uno que a ti no se te va a morir, porque estás casada con un Manolo. Finalmente, consigna la hora exacta del deceso, como si viendo morir a alguien te preocupara mucho la hora exacta a la que lo pierdes, y la apuntaras en un papel.
Lo que sigue es........