No tememos al hantavirus, sino a vuestra incompetencia

Para que parezca que sabes de algo, lo mejor es decir que no pasa nada. Pedir tranquilidad es pedir autoridad. El flemático siempre estudió en Cambridge, lo tiene todo controlado, se sabe los estadillos y los manuales, ha pasado la noche en vela revisándolos. Luego la cosa se sale de madre, muere gente, y el que pedía calma sigue pidiendo calma. No sabe hacer otra cosa.

Fernando Simón vuelve a nuestras vidas para calmarnos. ¿Se nota usted calmado? No, no le noto a usted muy calmado después de que Simón afirmara que el hantavirus apenas se transmite entre personas y, como por molestarle a él personalmente, la OMS dijera de inmediato que el hantavirus se puede transmitir entre personas tan ricamente. No se puede estar a todo con eso de los virus, porque hay muchos, y además tienen variantes, cepas, hasta obsesiones. La cepa más obsesiva del hantavirus es la de los Andes, y es justo la que nos ha tocado. Desde Ushuaia (Argentina) ha viajado en crucero hasta Cabo Verde, y ahora la tenemos fondeada en Canarias. Pronto (escribo esto unos días antes de que se publique) los españoles expuestos estarán en Madrid, de hecho, en el hospital Gómez Ulla, a veinte minutos andando de mi casa.

Yo, la verdad, he decidido estar tranquilo, porque así creerán ustedes que en este artículo sé de lo que hablo.

Con todo, a algunos puede inquietar que personas afectadas o eventualmente afectadas por un virus mortal se vayan moviendo de aquí para allá, como tentando a la suerte, y acaben tan cerca. Como los ricos del crucero son de muchos países, ahora hay que mandarlos a todos de vuelta, y eso es centrifugar con demasiada alegría la posibilidad del desastre. Hemos de confiar en expertos y........

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