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La Inteligencia Artificial nunca vencerá al funcionario español

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29.03.2026

Se hablaba en los años 90 de la "casa inteligente". Era una casa que tendría todo preparado cuando tú llegaras, desde la temperatura ambiente a unas croquetas. También habría hecho la colada, sacado la basura y puesto flores en un jarrón. La casa inteligente era el futuro, y debíamos ir asumiéndolo porque ya había casas inteligentes en Estados Unidos. La primera se llamaba Xanadú 2.0, y la estaba construyendo Bill Gates. Empezarían teniendo casa inteligente los millonarios, y luego ya todos los demás.

Treinta años después, estamos en el futuro. Nadie tiene una casa inteligente, ni siquiera Bill Gates. Si vas a Xanadú 2.0, lo primero que hace Bill es enseñarte el manuscrito original de Leonardo da Vinci que tiene en su biblioteca. Lo más flipante de su casa ultra-tecnológica es un mohoso cuaderno de notas del siglo XVI donde Da Vinci se pregunta por qué brilla la Luna.

En España, muchos hogares siguen sin ascensor, siguen sin calefacción, las ventanas cierran mal y se cuela gente dentro de tu edificio diciendo que es el cartero. Las casas no se han vuelto inteligentes, no saben ni cómo te llamas, y por eso aún tienes que dejar un juego de llaves a un amigo por si pierdes el tuyo.

Después de la casa inteligente, llegó el efecto 2000, que iba a sumir en el caos el mundo entero porque los aviones se volverían locos, y también los misiles. No pasó nada.

Hace cuatro días nos hemos librado del apocalipsis climático, que Bill Gates desestimó después de avivarlo durante años en múltiples declaraciones. Greta Thunberg dijo en 2018 que "el cambio climático acabará con toda la humanidad" hacia junio de 2023, y ahora está muy preocupada por Palestina y por Cuba, que deben de ser países de otro planeta.

Dicen que la Inteligencia Artificial va a quitar el trabajo a millones de personas, sobre todo si fueron a la universidad y manejan ordenadores

Por eso ando ahora inquieto con las alegres afirmaciones que me encuentro cada día en los periódicos. Dicen que la Inteligencia Artificial va a quitar el trabajo a millones de personas, sobre todo si fueron a la universidad y manejan ordenadores y escriben texto o código o hacen análisis. Lo más espectacular es que este barrido ocupacional se puede producir "en doce meses". Distintos CEOs de variadas empresas tecnológicas nos advierten sin cesar sobre la formación de la cola más larga en el SEPE que hayamos imaginado nunca. Mustafa Suleyman da por muertos a abogados, contables y gestores de proyectos en año y medio; Sam Altman ve ya difunta la atención al cliente; Dario Amodei atisba sin empleo a la mitad de los administrativos en cinco años.

Estas predicciones comparten con anteriores vaticinios la necesidad de una muy llamativa magia sincronizada. Altman o Amodei viven en California, en barrios exclusivos, y consideran que lo que pasa en su casa y en su empresa pasará también en Palencia y en Don Benito. Y en Móstoles.

Yo creo que los abogados de Palencia no están tan al día en eso de desaparecer. Y las administrativas de una firma de materiales de construcción en Don Benito, tampoco. Alguien tendrá que avisarles a todos para que desaparezcan.

Estos agoreros mandamases de la IA creen que podemos desaparecer todos a una en la misma mañana del mismo día. Boom

Como en un cuento de Stephen King o en una serie de HBO (The Leftovers), estos agoreros mandamases de la IA creen que podemos desaparecer todos a una en la misma mañana del mismo día. Boom. Consideran que vamos todos al mismo ritmo desde Palo Alto a Almendralejo, y creen que no hacemos otra cosa que observar sus avances y comprar sus algoritmos, cuando la mayoría de la gente no piensa que la IA sea otra cosa que eso que desnuda chicas. La IA es hacer un meme de tu madre, de una foto que tienes por ahí. Queda mucho para que te lleve una demanda civil.

Cuando borran de un plumazo empleos enteros en un año o cinco, Altman y sus amigos parecen ignorar que hay gente que todavía hace las cuentas de su empresa en un cuaderno, usa calculadora, pega folios en la puerta cuando se va a comer o escribe el menú del día de su restaurante con una tiza. También ignoran por completo a los funcionarios.

Si los trabajos administrativos serán los primeros en desaparecer, millones de funcionarios en España deberían ser despedidos. Sin embargo, nadie habla de la desaparición del servidor público por la llegada de la Inteligencia Artificial.

No hay posibilidad de que una IA complete un trámite en la administración. Frente al progreso, tenemos al funcionario español

Esto termina por desarbolar todos los planes maléficos de los desarrolladores de esta tecnología. Si es casi imposible llevar a cabo un trámite burocrático a la primera y suavemente y sin quebraderos de cabeza, aún poniendo todo de tu parte, no veo cómo una IA va a lidiar con la administración pública española. ¿Será capaz un robot personal de darte de alta en Cl@ve? ¿Conseguirá una cita previa? ¿Aguantará sin echar humo dieciocho meses hasta que salga el juicio?

No hay ninguna posibilidad de que una IA complete un trámite en la administración pública española. Esto quiere decir que, frente al progreso, tenemos al funcionario español. Mientras él siga en su puesto, miles de abogados seguirán en su puesto, y miles de gestorías tendrán trabajo y miles de asesores seguirán asesorando sobre lo que se tarda en tomar un café por la mañana en las oficinas de la Seguridad Social.

Cuando dentro de doce meses los abogados no hayan desaparecido, dirán que su extinción se prevé para dentro de cinco años. Y luego, para dentro de otros cinco años. Yo también juego a la lotería cada semana, amigos.

Los abogados de Almendralejo pueden estar tranquilos, la IA parece estar quitando el trabajo, lo primero de todo, a los que la han construido

Mientras, Sora, una aplicación que generaba vídeos de tu madre a partir de esa foto que tienes por ahí, ha cerrado al no ser rentable. Jack Dorsey, fundador de Twitter, ha despedido al 40% de los trabajadores de su actual empresa, llamada Block. Y la propia Avital Balwit, mano derecha del CEO de Antrophic, firma líder en IA, ha afirmado que "la mayoría de trabajos se volverán obsoletos en pocos años, incluido el mío".

Los abogados de Almendralejo o Torrevieja pueden estar tranquilos, y las teleoperadoras de Galapagar, porque la IA parece estar quitando el trabajo, lo primero de todo, a los que la han construido.


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