La energía nuclear, ayer y hoy

En la década de 1930 ya se conocía con bastante exactitud la estructura del átomo: un núcleo central integrado fundamentalmente por partículas de gran densidad (protones, con carga eléctrica positiva, y neutrones, sin carga) rodeados por partículas muy pequeñas (electrones, con carga eléctrica negativa). Se sabía que, en el centro de las estrellas, a presiones y temperaturas elevadísimas, tenía lugar la integración entre sí de elementos ligeros, empezando con el hidrógeno, en otros progresivamente más pesados, con gran desprendimiento de energía: la fusión nuclear, en que una pequeña proporción de la masa (m) se había convertido en energía (E) de conformidad con la ecuación de equivalencia de Einstein E=mc2, en la que c es la velocidad de la luz. También se conocía el fenómeno inverso: si se conseguía partir el núcleo de un elemento muy pesado (por ejemplo, el uranio) mediante el impacto de neutrones a elevada velocidad, también una pequeña parte de la masa se convertía en energía: la fisión nuclear.

Hacia finales de los años 30, el ambiente internacional conflictivo llevó a que las investigaciones en este campo se orientaran hacia el desarrollo de armas para la guerra, primero en Alemania y después en EEUU. Solo al terminar la contienda, en 1945, se abordaron otras aplicaciones: en los EEUU para la propulsión naval militar, primero; y, de ahí, para la generación comercial eléctrica. La primera central nuclear en ese país, Shippingport (Pennsylvania), de 60 MWe, en operación a partir de 1958, era una adaptación del reactor previsto para un portaviones. En 1953, el Presidente Eisenhower, en su declaración ante la asamblea general de la ONU bajo el lema Átomos para la Paz, anunció una apertura de información en este campo para que otros países, bajo ciertas condiciones, pudieran beneficiarse de las aplicaciones pacíficas de la tecnología nuclear.

En España, en 1954 se creaba la Junta de Energía Nuclear (JEN); y a principios de los años 60, el Sector Eléctrico, con el apoyo de la Administración Pública, ya planeaba la ejecución de centrales, empezando por las de Zorita, Garoña y Vandellós I, contratadas "llave en mano" sucesivamente a partir de 1964. En base al éxito de esa primera fase del programa, entre finales de 1971 y mediados de 1972, se contrataron las 6 primeras grandes unidades de 930 MW, abandonando el sistema "llave en mano" en favor de otro "por componentes". Ahora se adjudicaban al Suministrador Principal solo los equipos y sistemas principales (20% de la inversión total), asumiendo la empresa eléctrica Propietaria el resto de la central (80%), que iría contratando con otras empresas, preferentemente españolas. El nuevo sistema, bajo la tutela de la Administración Pública, potenció la transferencia de tecnología y la participación nacional de manera espectacular. El........

© El Confidencial