Sin moverme del mismo lugar |
Como he comentado en esta columna, mi familia salió de Cuba en 1959 y, desde ese momento, vivimos en el exilio. Una parte esencial de esta vivencia fue el anhelo de retornar a la patria. Esas ansias fueron muy fuertes en los primeros años, menguando con el tiempo. Pero también dependía de la comunidad exiliada que nos rodeaba y su demografía.
Este hecho nos hacía muy sensibles a los acontecimientos que parecían indicar que pronto regresaríamos. No era lo mismo, por ejemplo, vivir en Miami que otros lugares de Estados Unidos. La comunidad cubano-americana en esa ciudad era muy fuerte y vivía obsesionada con la idea de regresar. También era una comunidad con........