Tiranos en pugna |
El sábado 3 de enero del 2026 será recordado como el cierre de uno de los ciclos más oscuros de la historia reciente de América Latina: Nicolás Maduro fue capturado por el Gobierno Estadounidense y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y crimen organizado. Pero su captura causa una reacción inevitablemente ambivalente. Hay felicidad y sensación de justicia al constatar que un tirano que devastó su país, saqueó el Estado y empujó a millones al exilio finalmente dejó el poder. Pero junto a ese alivio emerge una nueva inquietud, que no puede ni debe ser soslayada: no podemos normalizar que un Estado irrumpa en otro para arrestar a su presidente, aun cuando este ocupe el cargo de forma ilegítima. El problema no es Maduro. El problema es el precedente que instaura Donald Trump, más interesado en controlar el petróleo venezolano que en apoyar la recuperación democrática del país latinoamericano.
Dicho esto, objetar el método no implica minimizar el daño causado por el gobierno cleptocrático de Maduro. El........