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“El centro no necesita maquillaje: necesita entradas. Abrir el primer piso es abrir la ciudad”.

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04.04.2026

Creímos que recuperar una ciudad era pintarla. Pero el Centro Histórico de Lima no se salvará cuando solo vuelva a verse, sino cuando vuelva a abrirse. El Plan Maestro del Centro Histórico (visión al 2035) lo define como un sector vital y orienta su recuperación integral. Prolima ya ha mostrado lo que significa poner en valor con ciudad: la Plazuela del Teatro, la iglesia de la Buena Muerte y la basílica menor de Santo Domingo; además, anuncia próximas intervenciones como Giacoletti y el antiguo hospital San Andrés.

Hay obras menos fotogénicas que cambian la experiencia: el retiro progresivo del cableado aéreo en Mesa Redonda, Mercado Central y Triángulo de Grau –más de 50 cuadras intervenidas– busca ordenar la vista, reducir riesgos y liberar fachadas. Según Prolima, responde a un deseo ciudadano coordinado con vecinos y comerciantes. La segunda etapa ocurre a ras de calle. El reglamento único fija un esquema simple: “1 piso: comercio u oficina, o ambos; resto: vivienda”. Cada persiana levantada no es solo venta: es seguridad por presencia, mantenimiento del edificio y calle caminable.

Para que la apertura sea real, hay que medirla. La Sunat exige, para el régimen especial, al menos un año en el RUC y cumplimiento tributario. Con un comercio que creció 4,89% en diciembre del 2025, demanda hay. Falta dirigirla a negocios compatibles y publicar indicadores por corredor: licencias, vacancia y aforos. La MML ya publica un dataset de licencias 2020-2025.

Propietarios, municipalidad y comerciantes pueden acordar pautas: horarios de carga y descarga, limpieza, iluminación, señalética, toldos y avisos que respeten el ornato. El retorno no es solo económico: es memoria compartida. Si el centro vuelve a ser cotidiano, todos lo cuidaremos mejor.

El centro no necesita maquillaje: necesita entradas. Abrir el primer piso es abrir la ciudad.


© El Comercio