Amarillo sobre negro |
Marzo te permite remojarte una mañana en el gélido Cantábrico, frente a la Rampla, y pisar nieve al día siguiente en la cima de un dos mil de la montaña leonesa. Desde los terribles incendios que asolaron el Parque de Riaño el pasado agosto te habías encerrado en una concha de caracol para evitar la vista de tu paraíso terrenal teñido de negro. Ya tocaba. Desde Casasuertes, un pequeño pueblo de infinito encanto, el camino hacia el alto de los Pandos (2.048) muestra a ambos lados un paisaje negro, chamuscado, asolado. Así será hasta la cima con la extraña sensación de ir siempre a monte abierto, sin escobas ni zarzas ni brezos que esquivar, ni trochas que buscar. Toda la vida animal durante casi cuatro horas de ascenso se reducirá a una pequeña araña........