El circo se despide
Pico y Placa Medellín
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Por María Clara Posada Caicedo - @MaclaPosada
Los viejos circos no llegaban a los pueblos sino que irrumpían en ellos. Mucho antes de que apareciera la gran carpa, el horizonte empezaba a llenarse de ruido. Avanzaban lentamente las carretas levantando polvo, sonaban los metales destemplados de la banda, los caballos golpeaban la tierra con una cadencia solemne y los niños corrían detrás de aquella procesión donde desfilaban jaulas, animales, banderas y carrozas pintadas con colores demasiado intensos para la vida cotidiana. Durante unos días el pueblo aceptaba suspender la realidad para creer en la ilusión.
Pero todo circo termina igual. Una mañana cualquiera desaparecen las luces. La carpa comienza a desmoronarse sobre sí misma. Las lonas son arrancadas, las estacas salen de la tierra y el viento atraviesa un escenario que pocas horas antes fingía ser eterno. Es entonces cuando aparece la imagen más triste de todas: el último payaso. El colorete ya no consigue ocultar el cansancio; la pintura se ha........
