¿Para qué educarse cuando las máquinas generan conocimiento? |
Pico y Placa Medellín
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Por Javier Mejía Cubillos - mejiaj@stanford.edu
Hace un par de semanas estuve en Dubái participando en el World Government Summit, un foro internacional que reúne a políticos, inversionistas, y académicos para hablar sobre las grandes preguntas de la actualidad. Fui invitado a un panel sobre el futuro de la educación. Allí, más allá de los matices, hubo consenso en que la educación enfrenta un punto de inflexión. La impresión dominante fue que el sistema educativo, en su forma actual, no sobrevivirá a la inteligencia artificial.
Antes de describir por qué, conviene precisar que no es la primera vez que una nueva tecnología promete transformar la educación, y hay buenas razones para ser escéptico frente a anuncios grandilocuentes de disrupción en ella. La resistencia de la educación formal al cambio tecnológico ha sido, cuando menos, notable. Desde la expansión de la escolarización masiva a finales del siglo XIX, el modelo básico se ha mantenido sorprendentemente intacto. Es un aula, un docente que da cátedra y estudiantes que escuchan, practican y luego son evaluados. Calculadoras, laboratorios, computadoras y plataformas digitales se incorporaron con el tiempo, pero siempre como complementos marginales. El núcleo del sistema no cambió.
La inteligencia artificial, sin embargo, plantea un escenario distinto, porque pone en entredicho el propósito mismo que la........