No hacer de la paz una oscuridad |
Pico y Placa Medellín
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Por Lily Andrea Rueda Guzmán* - opinion@elcolombiano.com.co
“Decían algo tan contradictorio que sentí el impulso de gritar”, me dijo una víctima en la investigación sobre reclutamiento de niños y niñas al escuchar las primeras declaraciones rendidas por el antiguo Secretariado de las FARC-EP. Como a ella, he escuchado a muchas víctimas relatar el daño que genera la negación de la violencia. Por eso, la reciente solicitud de perdón presentada al país marca una etapa distinta, en donde el diálogo restaurativo es posible porque parte del reconocimiento de responsabilidad, del daño y de la gravedad de los crímenes.
Para los responsables esta es una oportunidad para contribuir al esclarecimiento integral de la verdad y para respaldar con más acciones este acto de reconocimiento, de manera que realmente aporte a la no repetición. Porque el significado del perdón se mide no sólo en el momento en que se pronuncia, sino en lo que ocurre después. Las palabras abren la puerta y los hechos le dan sentido. Para la sociedad abre un camino hacia una verdad que incluya el reconocimiento del daño y de la responsabilidad, una dimensión que va más allá de la verdad judicial de los procesos........