Nostalgia de una política de la buena

3 y 4 

3 y 4

0 y 2 

0 y 2

1 y 8 

1 y 8

5 y 7  

5 y 7

no

no

no

no

6 y 9  

6 y 9

Por Federico Hoyos Salazar - contacto@federicohoyos.com

Crecí viendo las noticias con mis papás después de la comida. Era un ritual doméstico. Recuerdo con claridad que los políticos de los años noventa eran, ante todo, serios. Vestían con sobriedad, hablaban con cuidado y, de alguna manera, lograban reflejar —en las formas y en el fondo— la importancia del cargo que ocupaban. Había una correspondencia entre lo que representaban y cómo se comportaban.

La política se percibía como una actividad trascendental. Llegar a una posición de autoridad suponía conocimiento, recorrido, y preparación. Cuando hablaba el Presidente se escuchaba. Las entrevistas a alcaldes, gobernadores o ministros giraban en torno a ideas, políticas públicas y........

© El Colombiano