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22.05.2019

“Tomó nueve años, una gran depresión, y dos guerras para romper mi fe en el poder benigno de la prensa [...] me di cuenta de que la gente tragaría más fácilmente las mentiras que la verdad, como si el sabor de las mentiras fuera hogareño”. Estas palabras de la corresponsal de guerra Martha Gellhorn (1908-1998) ilustran la decepción que muchos –periodistas, lectores– sentimos frente a la manipulación de las audiencias.

Gellhorn, calificada como “activista” por su renuncia a la objetividad aséptica, con los años reconocería el cambio en el carácter de los conflictos: “Lo que era nuevo y profético en la guerra de España era la vida de los civiles, que se quedaron en casa y a los que les trajeron la guerra”. Dice, con razón, Jon Lee Anderson: “Si yo hubiera estado cubriendo España en los treinta, yo también hubiera tomado partido. Crecí en una época........

© El Colombiano