Hace poco fui a una misa
en el templo de San Blas
en memoria de un amigo
que es difícil de olvidar

Me refiero al sacerdote
Maestro, Julio Rodríguez,
que con su guitarra a cuestas
era bueno en esas lides

Al final de la homilía
nos fuimos hasta la plaza,
y entre anécdotas del Padre,
se oyeron mil remembranzas

Allí estaban sus hermanos,
su mamá, y unos amigos,
y al trinar de una guitarra
hubo cantos muy sentidos

¡Sanblasino reencauchado!
Muy jocoso nos decía,
pero no soy matasantos
con firmeza repetía

Julio Ramón lo bautizan,
Rodríguez García, completa
su nombre sus apellidos,
y había nacido en Valencia

En el año cinco nueve
justo para un dos de abril,
la Clínica Carabobo
lo recibió como un candil

Hijo de Francisca Antonia
y de don Antonio Julio,
el segundo muchachón
que al hogar llena de orgullo

Antonio José, el primero
la tercera fue Morela
luego llegó la bordona,,
y su nombre es Marianela

Ahí en el Pedro Castillo
la primaria estudiaría
en la avenida Bolívar,
primera sede que tenía

Era un niño muy tranquilo,
pintando se divertía,
y cantaba algunos temas
que de moda siempre había

Y su tema preferido
Era el “Pájaro Chogüi”,
y llegó a cantarlo tanto,
que hasta le decían así

Por supuesto algunas veces
sus travesuras hacía,
con Morela, tocar timbres
luego corriendo salían

Y como cosas de hermanos
mucho, mucho les gustaba
comer tajadas con pan
¡Y en verdad lo disfrutaban!

En agosto las zamuras
Julio, era el constructor
para todos por la cuadra
¡De verdad que era el mejor!

Es que Julio, tuvo siempre
habilidades manuales,
y montando los pesebres
tenía ideas sensacionales

El Liceo Carabobo
le guio sus primeros pasos
y fue ahí en el Pedro Gual
que se graduó aquel muchacho

Estando en el Pedro Gual
cantaba con el Orfeón
del maestro Edgar Lizardo
¡Vivencia de gran valor!

Igualmente mientras estudia,
por las tardes asistía
a los grupos de oración
y allí mucho compartía

La Purísima, la Iglesia
donde tal vez descubrió
su vocación de servicio
como un pastor de Dios

Sor María de San Enrique,
fue la monja que le abrió
el camino al sacerdocio
del que nunca se apartó

Comienza a tocar guitarra,
comienza a tocar el Cuatro,
y con el mundo de Dios
de apoco se va animando

Graduado de bachiller
estudió ahí en la Manguita,
en Química, es TSU
¡Pero algo en su alma grita!

Entonces va al seminario
el Santa Rosa de Lima,
en la ciudad de Caracas
y estudia filosofía

Teología, estudió en España,
en la ciudad de Toledo
allá en el San Ildefonso,
un seminario modelo

Y se ordena sacerdote
en el año ocho ocho
y fue Monseñor Henríquez,
que lo bendice gustoso

Eso fue un quince de agosto
muy difícil de olvidar
ya que aquella bendición
sería ahí en la Catedral

Y en el templo de las Siervas
Santísimo Sacramento,
Daría su primera misa
¡Se le veía muy contento!

De ellas precisamente
lo nombrarían capellán
enviado luego a Bejuma
como vicario auxiliar

Allí con su bicicleta
y su guitarra viajera
se ganó todo el cariño
de la gente bejumera

Le tocó después servir
en la Iglesia la Pastora
Administrador parroquial,
y lo cumple sin demora

Fue a la iglesia San José,
estuvo en la Catedral,
un sacerdote obediente,
un sacerdote ejemplar

Un veintinueve de octubre
mil novecientos noventa
se hace párroco en la iglesia
que está ahí en la Pocaterra

Un sector muy importante
que queda ahí en Tocuyito
Municipio Libertador
¡El mismo del río torito!

La patrona del lugar
la Virgen de las Mercedes
veinticuatro de septiembre
¡Siempre un indulto concede!

Para el día del Corpus Cristi
la Colonia Portuguesa,
hace una Alfombra de Flores,
justo ahí en la Pocaterra

Y claro que el Padre Julio,
la impulsó con hermandad
proclamando que la idea,
es vivir con humildad

También logra dos capillas
de oración ante el rosario,
y además fue capellán
del centro penitenciario

Era normal encontrarlo
jugando básquet en la cancha,
su deporte preferido
y lo hacía con mucha gracia

Muchos fieles consideran
que el sector la Pocaterra,
vivió su época de Oro
con Julio, por esas tierras

Luego un veinte de agosto
en el año dos mil uno
culmina su pastoral,
debe ir a nuevo rumbos

De allí pasa a Miranda,
occidente, Carabobo,
otra excelente gestión
como un párroco muy probo

Su labor como pastor
junto a su Virgen del Carmen,
los Coros, y los Vasallos,
dejan huellas memorables

Se afianza en su corazón
la doctrina Carmelita,
y ahí en Chirgua a la legión
siempre iba de visita

Estando ahí en Miranda,
estudiaba educación,
mención música, su rama
sentimiento y corazón

De allí se viene a Valencia,
a la parroquia San Blas,
se hace grande en compromisos
como también en bondad

Sus misas eran sabrosas,
y su sermón elocuente
y por esa, su empatía,
lo seguían los feligreses

Y aquella frase perenne
al preguntar ¿Sí o no?
Era un sello personal
que a Julio identificó

Asimismo, fue maestro,
con sentida vocación
ahí en la María Goretti,
en cultura, su labor

Fue la cancha el escenario
de sus actos culturales,
y a San Antonio, por junio
le cantaba el tamunangue

Poco antes de partir
en la escuela había pintado,
a la Sagrada Familia
¡Ojalá, no este borrado!

Impulsó el Botón San Blas,
para honrar al samblasino,
a personas destacadas
con labores de arte fino

la Paradura del niño
una hermosa tradición,
siempre por cada febrero
la llevó con gran pasión

Peregrinar del Cristo Rey,
por las calles de San Blas,
cinco domingos antes
de que llegue navidad

Era excelente orador
locutor certificado,
tener una radio en San Blas,
era su sueño anhelado

A los diablitos danzantes,
recuerdo, en plena pandemia,
bendijo, custodio en mano,
por salud y vida plena

Había dado el visto bueno,
y así el Niño de la Piedra,
en romería por su San Blas
siempre en diciembre saliera

Le gustaba ir al estadio
ver jugar al Magallanes,
y en el cine era normal
muchas veces encontrarle

Las canciones de The Beatles,
los Bee Gees, y de Mecano,
Laura Pausini, Karina,
eran temas de su agrado

Era amante de las sopas,
pastichos de berenjena,
y de un buen asado criollo
¡Y su madre, en eso… es buena!

Era un tío muy querendón
hace poco lo escuché,
lo confirman Sara y Carlos
Samuel, David y Betsabeth

Y el peque Eduard David
su primer sobrino nieto
orgulloso estaría
de recibir sus consejos

Ahí la guitarra de pronto
dejó escuchar unas notas,
y un silencio se apropió
del ambiente, gota a gota

¡Pero llegó la Pandemia!
Dijo una voz muy dolida
y se llevó a nuestro Julio,
sin miramientos, ni brida

La guitarra sonó fuerte
de nuevo se oyó la voz;
y aquel primero de octubre
se convirtió en Juglar de Dios

Era el año veinte veinte,
el covid , se lo llevó,
pero su alma gozosa
con nosotros se quedó

Entonces Carla Callegari
la Poetisa de San Blas
escribió estos lindos versos
al amigo que no está

Un ángel llegó a San Blas
nos los mandó el señor
la iglesia era su hogar
los niños su corazón

Parece un ruiseñor
volando de aquí para allá
con su guitarra en la mano
siempre dispuesto a cantar

su canción es un mensaje
mensaje de amor a Dios
que a todos nos llega al alma
sanando cuerpo y corazón

gracias oh padre julio
por su gran dedicación
los niños lo quieren mucho
eso es una bendición
pues se alejan de las calles
y se acercan más a Dios”

Don Pío Lara

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Te cuento a Carabobo: Padre Julio Rodríguez, el Juglar de Dios

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02.10.2022

Hace poco fui a una misa
en el templo de San Blas
en memoria de un amigo
que es difícil de olvidar

Me refiero al sacerdote
Maestro, Julio Rodríguez,
que con su guitarra a cuestas
era bueno en esas lides

Al final de la homilía
nos fuimos hasta la plaza,
y entre anécdotas del Padre,
se oyeron mil remembranzas

Allí estaban sus hermanos,
su mamá, y unos amigos,
y al trinar de una guitarra
hubo cantos muy sentidos

¡Sanblasino reencauchado!
Muy jocoso nos decía,
pero no soy matasantos
con firmeza repetía

Julio Ramón lo bautizan,
Rodríguez García, completa
su nombre sus apellidos,
y había nacido en Valencia

En el año cinco nueve
justo para un dos de abril,
la Clínica Carabobo
lo recibió como un candil

Hijo de Francisca Antonia
y de don Antonio Julio,
el segundo muchachón
que al hogar llena de orgullo

Antonio José, el primero
la tercera fue Morela
luego llegó la bordona,,
y su nombre es Marianela

Ahí en el Pedro Castillo
la primaria estudiaría
en la avenida Bolívar,
primera sede que tenía

Era un niño muy tranquilo,
pintando se divertía,
y cantaba algunos temas
que de moda siempre había

Y su tema preferido
Era el “Pájaro Chogüi”,
y llegó a cantarlo tanto,
que hasta le decían así

Por supuesto algunas veces
sus travesuras hacía,
con Morela, tocar timbres
luego corriendo salían

Y como cosas de hermanos
mucho, mucho les gustaba
comer tajadas con pan
¡Y en verdad lo disfrutaban!

En agosto las zamuras
Julio, era el constructor
para todos por la cuadra
¡De verdad que era el mejor!

Es que Julio, tuvo siempre
habilidades manuales,
y montando los pesebres
tenía ideas sensacionales

El Liceo Carabobo
le guio sus primeros pasos
y fue ahí en el Pedro Gual
que se graduó aquel muchacho

Estando en el Pedro Gual
cantaba con el Orfeón
del maestro Edgar Lizardo
¡Vivencia de........

© El Carabobeño


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