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La nueva arquitectura de dominación: Comando sur en lugar de la OEA y el trumpismo digital

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15.09.2026

Las fábricas automatizadas de bots y módems destinados a manipular algoritmos para intervenir en procesos electorales, billeteras digitales y miles de dólares descubiertos por la policía luego de la detención del estratega digital Fernando Cerimedo en Bolivia, tras el macabro intento de femicidio contra su ex pareja, han permitido desenredar los hilos de la geopolítica que Donald Trump pretende imponer en la región.

Es evidente que el gobierno estadounidense ya se ha convencido de que la OEA y las Cumbres de las Américas –foro trianual que congregaba a todo el hemisferio desde que el presidente Clinton las instauró en Miami en 1994, con motivo del lanzamiento del ALCA– ya no le sirven. El escenario en el que Estados Unidos se erigía triunfante luego de la implosión de la Unión Soviética y los países de Europa del Este se ve actualmente ensombrecido con la creciente presencia económica y diplomática de China a nivel mundial.

Por eso Estados Unidos necesita cercar su patio trasero y controlar sus recursos naturales. La lucha contra el narcotráfico en el marco del Escudo de las Americas es la fachada moral perfecta para conseguir el objetivo real de excluir la presencia china en la región, forzando a los países a vetar la tecnología 5G de Huawei, prohibir los cables submarinos de fibra óptica y cercar proyectos estratégicos de infraestructura como el megapuerto de Chancay en Perú, por mencionar algunos.

Para lograrlo, está militarizando la región bajo las órdenes del Comando Sur e incidiendo en los procesos electorales vía el trumpismo digital y también de forma directa, como lo hizo el propio presidente Trump en las elecciones presidenciales de Honduras y Colombia, así como en las de medio término en la Argentina. El objetivo es reclutar más países para su proyecto político, tal como lo señala explícitamente en la Estrategia de Seguridad Nacional publica en diciembre de 2025. 

De las mesas de votación de la OEA a los cuarteles del Comando Sur

El ex asesor de Seguridad Nacional (2018-2019) John Bolton describe en La habitación donde ocurrió: una memoria de la Casa Blanca, 2020, el profundo desprecio de Donald Trump hacia la OEA y hacia cualquier organismo multilateral. Bolton deja claro que Trump no solo dudaba de su utilidad, sino que consideraba a la OEA una pérdida de tiempo, un sumidero de recursos económicos y una plataforma inoperante. 

Para Trump, la idea de sentarse en una mesa donde el voto de Estados Unidos valía lo mismo que el de cualquier isla pequeña del Caribe o el de un país de izquierda en Sudamérica era inaceptable. En la mentalidad empresarial y transaccional de Trump, la OEA requería demasiada negociación para lograr resoluciones que, al final, eran simples declaraciones simbólicas sin “dientes” ni poder real de ejecución. Este desdén a la OEA, cuya Secretaría Técnica organizaba las Cumbres de las Américas, se expresa en el hecho que Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en la historia en negarse a asistir a la Cumbre de las Américas de Lima en 2018. Y aún no tiene fecha la que debió realizarse en la República Dominicana en noviembre de 2025.

Bolton narra que el único momento en que la administración Trump le prestó atención a la OEA fue cuando intentaron utilizarla para presionar y aislar al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Sin embargo, cuando se dio cuenta de que no lograba reunir los votos para aprobar medidas de fuerza o intervenciones........

© El Búho