La culpa, la autoexigencia y el miedo al fracaso: las heridas de ‘El aire quema’ |
La culpa, la autoexigencia y el miedo al fracaso: las heridas de ‘El aire quema’
Mónica González Inés, escritora segoviana, reflexiona en su novela sobre el agotamiento emocional y la necesidad de aparentar control y perfección.
La autora segoviana, Mónica González Inés.
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La presión por llegar a todo, el miedo constante al fracaso y la necesidad de sostener una imagen impecable atraviesan ‘El aire quema’, la primera novela de Mónica González Inés que convierte el desgaste emocional contemporáneo en el corazón de un thriller psicológico inquietante. A través de Lúa Cruz —una mujer brillante que oculta un grave error mientras intenta mantener intacta su vida perfecta—, la escritora explora la culpa, la autoexigencia y esa ansiedad silenciosa que muchas veces hemos terminado aceptando como normal. González presenta la obra en la Librería Diagonal, el jueves, 28 de mayo, a las 19.00 horas, junto a Juancho del Barrio.
— ¿En qué momento nace ‘El aire quema’ y cuál fue la primera idea que apareció?
— Empecé a escribir la novela hace algo más de tres años, cuando me di cuenta de que en muchas conversaciones surgía el mismo agotamiento de fondo, aunque casi nunca lo nombráramos. Hemos normalizado una forma de vida basada en la exigencia constante: la sensación de que siempre deberíamos estar haciendo más, aprovechando mejor el tiempo, llegando a todo. Muchas veces terminamos cada día exhaustos y, aun así, sentimos que no ha sido suficiente. Quería escribir sobre esa ansiedad silenciosa por rendir y sostenerlo todo que hemos acabado aceptando como si fuera normal.
— ¿Qué necesidad personal o literaria le llevó a escribir esta historia?
— Desde hacía tiempo, tenía grabada en la mente la imagen de una mujer con una apariencia impecable —americana negra, camisa blanca, bolso de Hermès— , bajando de un todoterreno de alta gama con las manos temblando. Era una imagen real que, en su momento, me impactó mucho. A partir de aquí, imaginé qué podría haber pasado unos minutos antes y empecé a tirar del hilo. La protagonista de la novela, Lúa Cruz, es una mujer brillante que, en apariencia, lo tiene todo bajo control y, sin embargo, está llena de contradicciones: es fuerte y vulnerable a la vez, segura de sí misma, pero con un miedo profundo a fallar. En la cima de su carrera, comete un grave error y, en lugar de afrontar las consecuencias de sus actos, decide ocultarlo y se adentra en una doble vida mientras intenta mantener la fachada de perfección que todos esperan.
— ‘El aire quema’ fue siempre una intriga psicológica o la novela fue encontrando su género durante la escritura?
— Desde el inicio me interesaba la dimensión psicológica, aunque la intriga estuvo muy presente en la escritura desde el principio. Entendí que era la forma más eficaz de reflejar el estado de la protagonista: esa tensión constante entre control y estar a punto de derrumbarse y perderlo todo. Más que elegir un género, la novela fue encontrando la forma que necesitaba para contar ese desgaste interior.
— Sus personajes viven bajo mucha presión emocional. ¿Qué le interesaba explorar de ellos?
— Me interesaba explorar cómo la autoexigencia, llevada al extremo, deja de ser una virtud y puede convertirse en una forma de crueldad contra uno mismo. Los personajes de la novela han construido una imagen muy sólida de sí mismos de cara al exterior pero, cuando la presión aumenta, las máscaras empiezan a caer y se revela todo aquello que intentaban mantener bajo control.
— ¿Cree que la protagonista representa una forma contemporánea de agotamiento o de exigencia vital?
— Así........