Tendinitis |
El papa León XIV en España (III)
¿Dónde están las mariposas?
La Iglesia de San Bartolomé de Sangarcía
Mi condición de aprendiz, más la ansiedad que me caracteriza, han estado a punto de destronarme de una de las aficiones que más placer me producen: tocar la guitarra. ¿Tendinitis a mí? Decía yo, dispuesto a derrochar horas de pensionista en el empeño, todavía ignorante de que la juventud y la salud son provisionales. Pues toma: codo de tenista. Pero si yo en mi vida he agarrado una raqueta. Tendinopatía, para que vayas bien servido. Las manos salvadoras de Mery, antigua alumna y hoy eficaz fisioterapeuta, me rescataron de la penitencia inhabilitante que me habría reducido a la más triste de las vejeces.
Más luego no paro de rebuscar y pegar la hebra a todo aquello que me puede hacer avío. De tal forma que me tiro mi buen rato........