Adán arrepentido

La subversión desde arriba

El Palacio de Quintanar y la ciudad abierta

En la plaza de la Cruz de Aguilafuente, entre las Casas del Obispo y el ayuntamiento, puede contemplarse una hermosa escultura realizada en mármol italiano, un estudio detallado de la anatomía humana que presenta a Adán en una actitud de pesadumbre tras el pecado. Es una de las obras que forman la colección permanente de Florentino Trapero, hijo de esa localidad, y que merece la pena visitar.

La figura del primer hombre recostado sobre una roca impresiona por el gesto: Adán arrepentido ocultando el rostro, incapaz de sostener su propia falta. Pero según narra el Génesis en su capítulo 3, Adán no reconoce su falta, se excusa y responde a Dios culpando a la mujer y, de modo indirecto, al propio Creador: «La mujer que me diste…». Este es, al parecer, el símbolo universal de la condición humana: buscar culpables, huir de la propia responsabilidad.

Desde aquel jardín, el ser humano aprendió a escurrir el bulto: culpar a la mujer, insinuar culpa en Dios y presentarse a sí mismo como mero........

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