Tarde en la arena: experiencia estética de la tauromaquia

Tarde en la arena: experiencia estética de la tauromaquia

«Como el toro he nacido para el luto y el dolor» Miguel Hernández (1)

Los tres yoes de Pedro Sánchez

El toro no pisa el ruedo por accidente. No es un encuentro fortuito, sino un destino fabricado. Desde que nace, cada cuidado y cada campo que recorre tienen un único sentido: el duelo final. Ha nacido para el duelo; su vida es una cuenta atrás hacia una arena donde el dolor no es un error, sino la materia prima del espectáculo. Por eso, el toro es la figura trágica por excelencia. Es la fuerza pura de la naturaleza lanzada a un final que, según cualquier lógica moderna, es injusto. Pero la tragedia no entiende de justicia, sino de fatalidad. ¿Cómo afronta un ser su propia destrucción? Ahí reside la primera clave estética.

Frente a la bestia se planta el hombre. No hay igualdad en el ruedo. El torero llega armado con siglos de técnica, con el engaño del trapo y el orgullo de quien sabe que las cartas están marcadas a su favor. El toro no lucha contra un rival de su misma naturaleza, sino contra un intelecto que lo supera en cada movimiento. Es una batalla donde la fuerza bruta no tiene nada que hacer contra la geometría y el cálculo. Sin embargo, el toro sale al sol de la tarde. No........

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