Mi tortilla, mis amores

Mi tortilla, mis amores

El Salón de Isabel II no necesita convertirse en una feria gastronómica

S. Agustín y la política

Tengo que empezar con una advertencia: en este asunto me resulta difícil la objetividad. He pasado media vida entre dos palacios. En el Palacio Provincial, como responsable jurídico asesorando a municipios; en el Palacio Quintanar, disfrutando del arte y la conversación, colaborando desinteresadamente en iniciativas humildes y comprobando cómo un edificio histórico se convierte en un espacio vivo y querido.

Mi posición nace de una doble lealtad. Respeto profundamente a la Diputación Provincial, cuya labor es vital para nuestros pueblos, y entiendo que requiere infraestructuras adecuadas. Respeto la trayectoria con experiencia acreditada del Diputado de Cultura. Valoro igualmente el papel del Palacio Quintanar como centro cultural abierto y referente para Segovia. Estamos ante dos intereses legítimos: la Diputación necesita estructura operativa y proyectos valiosos y el Palacio Quintanar requiere continuidad y programación. La cuestión debería plantearse como una oportunidad para la convivencia y el refuerzo mutuo.

Recientemente ha surgido una polémica por el posible traslado al Palacio Quintanar de las áreas de Cultura y Turismo de la Diputación, junto a la ubicación del Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero. La Diputación defiende que el Palacio seguirá siendo un referente cultural y que la operación ahorraría costes de alquiler al abandonar la Casa del Sello.

Son argumentos válidos. La gestión eficiente de los recursos y la protección de nuestra identidad tradicional merecen respeto. Sin embargo, también lo merece el proyecto consolidado del Palacio Quintanar, los........

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