Escolares

Los que se quedan sin quedarse

En una de esas conversaciones que dejan poso, durante el FID26 Julio, un joven jugador que atendía con ilusión junto a su amigo Juan en el patio de butacas del Juan Bravo, le preguntaba a Carlos Jiménez por su camino hasta la élite. La respuesta fue tan sencilla como reveladora: empezó a los ocho años en su colegio, San Viator, donde jugó hasta los dieciocho. Después llegó Estudiantes, la selección absoluta a los veintiuno y, sobre todo, una idea clara:........

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