En el intrincado tapiz financiero, las empresas emergen como entidades mortales, con una esperanza de vida promedio de apenas 18 años. El ritmo ondulante de los equipos, ya sea embarcándose en nuevas travesías o explorando diversas empresas, pinta una imagen vívida de la naturaleza efímera de la existencia corporativa.

Así como cada latido del corazón señala una oportunidad para el crecimiento humano, las empresas deben percibir cada retroceso del mercado como una ocasión para innovar con diferentes productos y estrategias. El aprendizaje, semejante a la sangre vital tanto para individuos como para organizaciones, se convierte en el catalizador de la evolución.

Imagina la volatilidad como el enigmático ‘Ángel de la Muerte’ en el panorama corporativo. Cuando una empresa abraza el cambio, actualiza su sistema de creencias y enfrenta una disminución, se convierte en un testimonio de resiliencia. Les dice inequívocamente al Ángel de la Muerte que hoy no es el día, propulsándose a nuevas alturas en los precios de las acciones.

Por otro lado, las empresas aferradas a sistemas de creencias obsoletos, cargadas de deudas y aversas a la volatilidad, desafían el destino como aquellos que lo tientan. Resisten la evolución necesaria hasta la llegada inevitable del Ángel de la Muerte. Si las tasas de interés alcanzan niveles inestables, su compromiso inquebrantable con paradigmas antiguos podría augurar la bancarrota.

La estructura corporativa completa se basa esencialmente en la noción de baja volatilidad. La creencia predominante sostiene que la volatilidad es perjudicial para las carteras, llevando a la inclusión de empresas con un perfil de baja volatilidad en cualquier caja de herramientas financiera. Sin embargo, esta filosofía se tambalea en el borde de evitar el cambio, requiriendo un delicado equilibrio entre estabilidad y adaptabilidad ante un mercado en constante evolución.

Los índices, en abundancia, albergan zombies. Según Morning Star, el 11.5% de las acciones cotizadas son zombies, y la investigación de JP Morgan revela que el 40% de las empresas no son rentables. En medio de las Small Caps, se encuentra un espectro, desde empresas fantásticas como Super Microcomputers Inc (SMCI) hasta los zombies que habitan en una pseudo-realidad alimentada por la deuda, como CIVITAS RESOURCES (CIVI).

Si eres un gestor de fondos, una familia patrimonial o una persona de ultra riqueza, no dudes en contactarnos. Te invitamos a agregar perspectivas diferentes a tu proceso de inversión, enriqueciéndolo con ideas que navegan el delicado equilibrio entre estabilidad y adaptabilidad en el mercado en constante evolución.

QOSHE - Desafiando al ángel de la muerte en la volatilidad del mercado - Guillermo Valencia
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Desafiando al ángel de la muerte en la volatilidad del mercado

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28.11.2023

En el intrincado tapiz financiero, las empresas emergen como entidades mortales, con una esperanza de vida promedio de apenas 18 años. El ritmo ondulante de los equipos, ya sea embarcándose en nuevas travesías o explorando diversas empresas, pinta una imagen vívida de la naturaleza efímera de la existencia corporativa.

Así como cada latido del corazón señala una oportunidad para el crecimiento humano, las empresas deben percibir cada retroceso del mercado como una ocasión para innovar con diferentes productos y estrategias. El aprendizaje, semejante a la sangre vital tanto para individuos como para organizaciones, se convierte en el catalizador de la........

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