El costo invisible de la estupidez |
Hoy quiero hablar de la estupidez. La verdad es que los estúpidos en el mundo terminan siendo seres muy peligrosos. No voy a hablar de política, más bien del mundo corporativo, que al final juega a lo mismo que cualquier conglomerado dirigido por humanos.
En el ecosistema corporativo, dedicamos esfuerzos monumentales a la gestión de riesgos, a controlar y hacer seguimiento. Analizamos con lupa las fluctuaciones del mercado, los ciberataques y las debilidades de la competencia, pero rara vez nos detenemos a medir el factor más erosivo para la productividad, la estupidez.
Y no hablemos de discriminación aquí, o de que no hay nadie estúpido, porque la verdad es que sí hay. No entendamos esto como una carencia de títulos académicos o de coeficiente intelectual, sino como la definió el economista Carlo M. Cipolla (para que no se quede en mi sesgada percepción): la propensión de un individuo a causar daño a otros sin obtener ningún beneficio personal, e incluso perjudicándose a sí mismo en el proceso.
Para un líder, esta distinción es vital porque altera la lógica de la estrategia.........