Poder absoluto |
Gracias a Dios que , por una vez y sin que sirva de precedente, la selección de fútbol de Estados Unidos fue barrida del mapa sin contemplaciones por Bélgica. De no haber sido así, a España le hubiera correspondido enfrentarse a Estados Unidos en lugar de hacerlo con Bélgica, como finalmente nos tocará.
Lo digo porque, habida cuenta de que todo lo que toca Donald Trump lo convierte en campo de batalla política, el del fútbol no iba a ser menos. Pensábamos que el señor Trump tenía bastante con intentar darle la vuelta al fiasco bélico de Irán, de impedir que Corina Machado regrese a su Venezuela tras el horrible zarpazo del terremoto que ha acabado con la vida de miles de compatriotas y herido a decenas de miles más, o preparando la justificación para la invasión de Cuba aliándose con los pocos comunistas convencidos que aún quedan por allí.
Pues nada de eso: Donald Trump, en pleno Mundial de fútbol, no dudó ni un momento en presionar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para que levantara la justa sanción al delantero Balogun…........