We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

¿Estamos vacunados para una situación similar?

4 0 0
26.05.2020

Esta, ha demostrado ser, una sociedad de la supervivencia, donde se busca un reto ¿certero?, cual es, prolongar la vida. Veremos en los presupuestos generales de los distintos Estados, la verdadera valoración de la Investigación, de la Sanidad, de los Servicios Sociales.

En general, nos vemos afectados por el denominado sesgo optimista, por el que casi nadie cree tener una probabilidad del treinta y tres por ciento de sufrir un cáncer a lo largo de su vida, o de más del cincuenta por ciento de divorciarse, aunque eso es lo que muestran las estadísticas.

El optimismo nos permite abordar las dificultades e incertidumbres, pero llevado al extremo, puede conducirnos a comportamientos irresponsables, y es que es difícil respetar al virus, cuando colectivamente se pierde el miedo.

Un mundo con mascarillas, nos obligará a fijarnos más en las miradas, apreciaremos más el tono de voz, nos esforzaremos desde la empatía. Practicaremos los movimientos de cejas, los de cabeza, los encogimientos de hombros, señalaremos con el pulgar hacia arriba o hacia abajo… recobrará importancia la voz y la comunicación no verbal, destacando las miradas.

Los que pertenecemos a la cultura mediterránea habremos de autolimitarnos, pues la intimidad y el afecto lo expresamos con el contacto y con la proximidad física. En España la distancia normal con un extraño es de un metro y con alguien más íntimo, de sesenta centímetros.

Perpetuaríamos un harakiri psicológico colectivo si olvidamos el adagio que asevera: “el ser humano que cree lo sabe todo, no aprende nada”. Estamos predispuestos hacia lo que ya conocemos. Desde el sesgo de confirmación tendemos a recordar la información que concuerda con nuestras ideas. Y desde el cierre cognitivo, buscamos nuestra propia explicación personal cuando no conocemos el desenlace de algo, y una vez creada es muy difícil de modificar ¡incluso con evidencia científica!

Nos decimos que el órgano más importante es el cerebro, pero deberemos preguntarnos ¿quién nos lo dice?, somos malos observadores de nosotros mismos.

En estas fechas irregulares hemos aprendido a gestionar la frustración, hemos apreciado que los poderes políticos nos hurtan la dura realidad de la muerte, hemos comprobado que hay servidores públicos y vividores de lo público, hemos constatado que quizás no queramos ser conscientes, nos aferramos al “a vivir, que son dos días”.

Bueno será invitar a estas páginas a Aristóteles, “ser capaz de considerar un pensamiento sin aceptarlo, es la marca de una mente........

© Diariocrítico


Get it on Google Play