De Huelin a Sacaba, la costa vencida
José Antonio Sau
18/10/2026 Actualizado a las 09:57h.Sentado en el murete del paseo marítimo de Poniente, cerca de la estatua de Antonio Molina y la cerámica que recuerda a la Virgen del ... Carmen, contemplo la inmensidad de la bahía como siempre hice. Es entonces cuando me pregunto si, casi con seguridad, generaciones de malagueños han hecho lo mismo que yo: acercarse a la playa de Huelin y observar con curiosidad las aguas que lamen la orilla con abandonada indiferencia. El cercano Puerto sirve de inicio a mi travesía. Barcos y barquitas que ya no navegan parecen esperar a nuevos marineros varados sobre la arena gris y un ejército de chiringuitos salpica la línea litoral con un anhelo de verano. Elevo la vista y el añil de un cielo repleto de nubes se descuelga sobre la ciudad del sur. Varios ancianos están sentados sobre el mismo murete que yo. Ven pasar el tiempo, me digo. Ninguno de ellos habla, aunque todos han vuelto la vista hacia Huelin, como si quisieran aprovechar lo que les queda de vida mirando, probablemente, al barrio obrero en el que fueron niños.
La historia siempre la han escrito los vencedores. Pero ¿quién ha escrito la de los perdedores? ¿Esa historia de las clases populares que no tuvieron más opción que callar y tirar para adelante en los tiempos de plomo? La ciudad es al pueblo lo que la sangre a la vida y al llegar al barrio uno sabe que camina por un enclave que nació en el último tercio del siglo XIX para acoger a los trabajadores de las fábricas que, desde varias décadas antes, se extendieron desde Huelin y San Andrés hasta la Misericordia. Vivir o haber nacido aquí otorga un halo de nobleza obrera, vizcondes del muelle y marqueses con........
