Cuando cae el dictador, tiemblan los cómplices

Nada hay más peligroso que un tirano que se sabe perdido.

La captura de Nicolás Maduro no es solo el final de una huida; es el inicio de una verdad que durante años se intentó aplazar entre discursos cómodos y silencios cómplices.

Yo lo digo sin rodeos: cuando cae un dictador, no cae solo. Cae con él la red que lo sostuvo, lo financió, lo justificó y lo defendió dentro y fuera de Venezuela.

Por eso hoy no hay serenidad en ciertos sectores del poder, sino temor. El ventilador se encendió y nadie sabe hasta dónde llegarán los escombros… y a quienes terminará golpeando.

Maduro fue la cara visible de una estructura criminal, pero jamás actuó solo. Gobernó apoyado en militares........

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