Una tragedia sigue a la otra

Hay tragedias que no solo se miden en cifras, sino en el dolor silencioso de familias que lo pierden todo y sienten que el Estado nunca llega.

Lo que hoy vive el norte de Colombia, especialmente el departamento de Córdoba, no es un episodio fortuito ni una simple consecuencia del clima.

Es el reflejo de un país desprotegido, abandonado por un gobierno incapaz de anticiparse, de reaccionar y de cuidar a su gente.

Mientras la administración de Gustavo Petro firma contratos por más de 16 billones de pesos en prestación de servicios y decreta “emergencias económicas” sin sustento jurídico ni requisitos reales de sobreviniencia, en los territorios la realidad es devastadora: miles de familias damnificadas, infraestructura colapsada y comunidades enteras luchando por sobrevivir ante un desastre que pudo —y debió— mitigarse con responsabilidad y liderazgo.

El reciente paso de un frente frío........

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