El verdadero enemigo
William Sánchez Lenis
Se ha vuelto costumbre en nuestra sociedad identificar a personas, situaciones o ideas de forma antagónica, calificándolas como buenas o malas según nuestra ideología política, nuestras creencias religiosas o, simplemente, nuestras simpatías basadas en emociones.
Es común que las familias entren en conflicto por opiniones o posiciones distintas; también ocurre entre amigos, vecinos, compañeros de trabajo o incluso entre personas que apenas coinciden en un mismo espacio.
De ahí que en muchas reuniones se haya vuelto habitual escuchar: “Aquí no se habla de fútbol, de política o de religión”.
Lejos de solucionar el problema, esta actitud nos divide. Preferimos no escuchar y no ser escuchados, perdiendo la riqueza de compartir y enriquecer nuestras ideas.
Somos un país con una lamentable historia de discordia. Sin embargo, recuerdo que........
