menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Un voto informado

17 0
24.02.2026

Tras una jornada electoral, como la del próximo 8 de marzo en Colombia, es común escuchar, sobre todo en personas de la población más empobrecida, la frase: “ganamos”…sin saber con quién.

Esa expresión, que constituye un exabrupto, es más real de lo que muchos imaginan. Se requiere haber estado cerca en algún momento a comunidades vulnerables donde el voto informado no existe, sino el manipulado con diversas estrategias infames que van desde el mercado y la lechona (por una sola vez), el bulto de cemento para la mejora de la vivienda o más recientemente, la promesa de un contrato cuando se llegue a la posición electoral escogida por el candidato que ofrece esas dádivas para comprar votos y llegar con el todo vale.

La elección de cuerpos legislativos se hace aún más compleja hoy por la proliferación de candidatos y partidos que se convirtieron en cooperativas de contratistas y empresas electorales.

No aparecerán rostros de los aspirantes a Senado y Cámara. Sólo logos y números que se repiten en el tarjetón según partidos y movimientos inscritos.

En una democracia sólida, como pretendemos creer que es la nuestra, debería existir más pedagogía política y electoral.

Eso minimizaría la enorme cantidad de votos nulos que aparecen en los escrutinios de cada contienda en las urnas.

Y sobre todo, se lograría un voto informado donde los electores sepan realmente por quién votan y cuáles son sus propuestas.

Pero más que eso, posibilitaría un castigo político y social a aquellos que con promesas falsas y votos comprados, llegaron a las corporaciones en las elecciones pasadas y se quedaron buscando beneficios personales, negociados y toda clase de “torcidos” como los hemos ido conociendo con el paso de los años.

Los corruptos reconocidos no deberían volver al Senado ni a la Cámara, tampoco deberían regresar a poblaciones vulnerables donde termina siendo entendible que una familia vote con el estómago y al día siguiente diga “ganamos” aunque no sepa con quien ni por qué.


© Diario Occidente