Ridiculez o indignidad |
La ridiculez no es un delito penalizado. Pero cuando la comete un presidente se vuelve un boomerang político.
Desde las épocas cuando Noé se embriagó, la humanidad ha tenido una consideración especial por los borrachos: no se les cree o se les perdona la cascada de bobadas que dicen.
Por supuesto, si se hace una vez y no se vuelve a hacer otra, causantes y oyentes lo recordarán con el mismo cariño con que se guardan en la memoria las aventuras infantiles.
Pero si repite con........